Muchos clubes actuaron por reflejo en la cuarentena por el coronavirus: pusieron sus instalaciones a disposición del Estado para montar hospitales de campaña. En paralelo, la competencia parada hace estragos en la economía de las instituciones. 

La pandemia mundial y la cuarentena obligada en distintos países talla el presente que afrontan el fútbol: recortes salariales en los planteles, trueques para que el mercado de pases no se caiga y competencias aplazadas que paralizan la maquinaria que mueve millones de dólares. Con la pelota parada, el negocio no prospera en el Barcelona ni cobra su sueldo el empleado de Uthedyc que abre y cierra la cancha de Brown de Adrogué. Así de sencillo, así de globalizado.

Sin embargo, el fútbol no es exclusivamente un negocio: el remanido “rol social de los clubes” se muestra de manera espontánea cuando, pese a que bajan sus recaudaciones, son las mismas instituciones las que -sin que nadie se los pida- ponen sus instalaciones a disposición del Estado.

El puntapié lo dieron River, Banfield y San Lorenzo, junto con Newell’s y Central. No tardaron en sumarse Boca, Independiente, Racing, Atlético Tucumán, Vélez, Platense y Comunicaciones. El Cartero, sí, el club por el que años atrás tironearon Hugo Moyano, Mauricio Macri y otros oferentes para comprar en remate sus instalaciones ubicadas en un lugar estratégico de Buenos Aires.

El fútbol es un negocio, sí. Pero el contexto en el que se desarrolla tiene otras prioridades. Real Pilar -club fundado para ser el primero constituido como sociedad anónima- se suma a la campaña #QuedateEnCasa y agota en la virtualidad su compromiso con la comunidad, a diferencia de los otros que le ponen el cuerpo a la pandemia y sus instalaciones a los ministerios de Salud de sus jurisdicciones.

¿Por qué la Bolsa de Comercio de Buenos Aires no pone su palacio de Microcentro a disposición de las autoridades? Porque su rol está vinculado a los activos y sus cotizaciones en pizarras, a la especulación de papeles que -en estos días- bajan por la pandemia. No está mal, los propósitos desde su constitución fueron esos. Los clubes, en cambio, tienen otro rol y nacieron para otra cosa. Y por lo visto, no se traicionan aunque pasaron más de 100 años del momento en que un puñado de adolescentes se reunieron para darle a su comunidad un lugar de encuentro, cuando el fútbol todavía no era un negocio.

Aparecen en esta nota:

Contacto

Registro ISSN - Propiedad Intelectual: En trámite - Domicilio Legal: Intendente Beguiristain 146 - Sarandí (1872) - Buenos Aires - Argentina Teléfono/Fax: (+5411) 4204-3161/9513 - internet@dpopular.com.ar

Edición Nro. 15739

Dirección

Propietario: Man Press S.A. - Director: Francisco Nicolás Fascetto © 2017 Copyright Diario Popular - Todos los derechos reservados