A un año del primer caso de Covid-19, 30.2662 personas ya completaron el esquema de vacunación con dos dosis.

A un año de la notificación del primer caso de Covid-19 en Argentina, se aprendió que el virus SARS COV-2 se transmite principalmente por aerosoles, pequeñas partículas que emitimos al exhalar, y que algunos tratamientos que parecían prometedores no resultaron -como la hidroxicloroquina-, pero además se logró el desarrollo de vacunas, tres de las cuales ya se están aplicando en el país.

El 3 de marzo de 2020, en una conferencia de prensa, el entonces ministro de Salud, Ginés González García, confirmó que un hombre de 43 años que había viajado a Europa era el primer paciente con coronavirus en Argentina.

En aquel momento la información sobre las vías de transmisión apuntaba a que se producía principalmente por las "microgotas" que emiten las personas cuando tosen o estornudan y que si éstas impactaban en la boca, ojos o nariz de otra se producía el contagio.

También se había puesto mucho foco en que si las gotas infectivas se depositaban en una superficie y alguien la tocaba y se llevaba la mano a la boca, nariz y ojos se podía infectar, lo que llevó a una situación de extrema alerta sobre la limpieza de objetos y superficies.

Un año más tarde, no hay evidencia del contagio a través de fomites (superficies) -aunque tampoco se descarta- y si bien se sabe que el contagio por gota es posible, la vía de transmisión que reunió más evidencia es la de los aerosoles, esas pequeñas partículas de fluido respiratorio que emitimos al hablar o simplemente exhalar, que pueden permanecer en el aire infectivos durante varias horas.

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Existen once vacunas aprobadas para

Existen once vacunas aprobadas para "uso de emergencia" contra el COVID-19

Medidas para evitar la propagación

La especialista explicó que "para reducir el riesgo de contagio por esta vía hay que usar barbijo de al menos dos capas con buen ajuste a toda la cara y mantener la mayor distancia posible" y dijo que "estas medidas también deben mantenerse al aire libre ya que hay casos de contagio registrados de personas que hablan sin barbijo".

Pineda Rojas sostuvo que la medida más efectiva para reducir el riesgo de contagio a distancia (a más de dos metros) es la ventilación continua. "En este sentido, promover encuentros y actividades al aire libre es muy importante porque en el exterior la probabilidad de contagio es mucho menor", indicó.

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Vacunas contra el Covid-19

Finalmente, ni el más optimista de las y los especialistas consultados en marzo de 2020 imaginaba que para fin de año estarían ya disponibles las vacunas.

"La secuenciación genómica veloz del virus posibilitó que comenzaran a desarrollarse vacunas casi en forma inmediata, utilizando la base de plataformas que ya existían pero también innovando. Esto demuestra lo que puede hacer la ciencia y va a marcar la historia", señaló el infectólogo Martín Hojman, del Hospital Rivadavia.

En la actualidad existen once vacunas aprobadas para "uso de emergencia" en el mundo que se están aplicando en forma masiva a la población, o a algunos sectores.

Estas vacunas son la Sputnik V (desarrollada por el Centro de Investigación Gamaleya de Rusia), la de Janssen, Moderna, Pfizer/BionTech, Oxford/AstraZeneca, CanSino, Sinopharm/Beijing, Sinopharm/Wuhan, Sinovac, Bharat Biotech (en India) y del Instituto de Investigación sobre Problemas de Seguridad Biológica (en República de Kazajistán).

En total existen 251 vacunas en desarrollo, 59 de las cuales están ahora en pruebas clínicas, esto es que están siendo probadas en personas.

En Argentina la vacunación comenzó antes de fin de año con la vacuna Sputnik V y en la actualidad se están aplicando además la de Oxford/AstraZeneca producida en India y la de Sinopharm/Beijing. Es decir, que se están aplicando tres vacunas aunque la Anmat aprobó cuatro, ya que también dio su aval a la medicación de Pfizer/BionTech.

A un año de este primer caso ya se aplicaron 1.126.108 de dosis, y 30.2662 personas ya completaron el esquema de vacunación con dos dosis.

El primer contagiado en la Argentina lleva un año donando sangre para ensayos médicos

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Pazzi vive en el barrio porteño de Puerto Madero

Pazzi vive en el barrio porteño de Puerto Madero

Un año después de haberse convertido en el primer argentino contagiado con coronavirus, el empresario Claudio Ariel Pazzi, cuenta que atravesó toda la pandemia donando sangre para colaborar con investigaciones médicas ya que aún hoy registra anticuerpos en su organismo.

Claudio Ariel Pazzi es soltero, tiene 44 años, vive en el barrio porteño de Puerto Madero y en febrero de 2020 había viajado a Europa para visitar ferias internacionales y exposiciones de los cueros sintéticos y materiales que comercializa para la industria nacional de la marroquinería en sus locales de Boedo desde hace 24 años.

El 3 de marzo, dos días después de llegar al país desde Barcelona, le diagnosticaron que esa fiebre que ya sentía en el avión era producida por el Covid-19, el primer caso en el país.

Pazzi afirmó en diálogo con Télam que, "desde diciembre de 2019, venía escuchando menciones al coronavirus en los medios, siempre sobre lo que pasaba en China", por lo cual no lo sorprendió cuando llegó a Milán a mediados de febrero para la temporada de la moda que "no hubiese protocolos vigentes, ni barbijos, ni alcohol en gel".

"A los pocos días, se empezó a escuchar de casos en Italia ,y para cuando viajé a Barcelona, ya tomaban la temperatura a los pasajeros; en el viaje de regreso a Buenos Aires dormí cerca de doce horas y como al aterrizar me sentía un poco afiebrado y tenía una leve tos decidí ir a que me revisaran en Swiss Medical de manera preventiva porque tenía todo arreglado para un viaje laboral a Brasil la semana siguiente", apuntó.

El empresario continuó su relato: "Yo no me sentía mal para nada, era apenas un poco de tos y de fiebre, síntomas que capaz que con una siesta se me iban, pero ni bien llegué ese 1 de marzo y les expliqué de dónde venía me hicieron el hisopado para el test PCR y me derivaron al hospital Agote".

"Dos días después, el 3 de marzo, llegó el resultado del test y vinieron los médicos y me sentaron para explicarme que yo era la primer persona de Argentina diagnosticada con Covid-19; yo no entendía nada porque me sentía bárbaro y ya pensaba en volverme a mi casa, así que me explicaron que tenía que quedarme 14 días internado", rememoró.

Pazzi destacó que "tanto los médicos y los trabajadores del hospital Agote como la gente del ministerio de Salud estuvieron siempre atentos" y contó que lo chequeaban "de manera regular".

"Yo aproveché que me sentía bien para pedir que me traigan mancuernas y una banda elástica para ejercitarme y mi notebook para poder trabajar", agregó.

"Los médicos me explicaron todo con claridad desde el principio y me dijeron que, por la respuesta que había tenido mi sistema inmunológico, no iba a tener secuelas graves, pero como la enfermedad era nueva esos primeros días se hicieron difíciles porque tuve que explicarle a la familia y a los amigos que no estaba mal y no me iba a morir; para eso me ayudó mucho que con el teléfono le pude hacer muchas videollamadas a la familia desde el hospital", agregó.

El empesario enfatizó que, "el momento del alta del hospital" fue para él "muy importante" porque no estaba acostumbrado al encierro. "Todavía estaba con la cabeza en todo lo que tenía pendiente; pero antes de salir del hospital me pidieron que haga dos semanas más de aislamiento en mi casa, lo que se me hizo más duro porque vivo solo. Y, para cuando se terminó mi cuarentena, ya estábamos en aislamiento social, preventivo y obligatorio, por lo que ya todos estábamos confinados para cuidarnos", aseveró.

"El 9 de abril del año pasado doné por primera vez una muestra de sangre al BioBanco de Enfermedades Infecciosas (BBEI), que es una unidad funcional del INBIRS dentro de la Facultad de Medicina de la UBA; allí investigadoras del CONICET trabajan para procesar y almacenar los productos derivados de esa sangre, como suero y células, y todo lo almacenado queda a disposición de cualquier investigador que lo requiera", resaltó.

Pazzi comentó: "Desde mi infección, doné muestras de sangre en cinco oportunidades y mi suero se utilizó, entre otras cosas, para medir la presencia de anticuerpos y cómo estos variaban en el tiempo; así pueden observar que hasta el día de hoy, si bien han disminuido en cantidad, aún mantengo cantidades detectables".

"Como a lo largo del año fueron aumentando los contagios, muchas personas conocidas se me acercaban ante algún contagio para preguntarme por mi experiencia personal, pero todos los casos son distintos y a no todos nos afecta de la misma manera", indicó.

El empresario aclaró: "Aunque ya decidí darme la vacuna, todavía no me anoté porque siento que primero tienen que estar los que más la necesitan".

"Algo duro de transitar durante la enfermedad fue no poder ir al trabajo, después por el aislamiento social el local estuvo cerrado y la actividad de volcó a los canales de comercio electrónico hasta que, en los últimos meses, la actividad se comenzó a normalizar", relató.

Y finalizó: "Lo que más extraño es poder viajar a la temporada de la moda en Europa en la que podía ver cara a cara a proveedores, distribuidores y las nuevas tendencias".

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