La sexologa Sandra Lustgarten aseguró que aunque su tamaño y su apariencia sea la de una mujer, no deja de ser un juguete. También valorizó el uso de esos productos para tratar disfunciones eréctiles 

Las sociedad está abierta a experimentar su sexualidad y viene aceptando de modo creciente todas las novedades que el mercado erótico le ofrece. Es así que de los clásicos "vibradores" sólidos se llegó a los actuales, mucho más sofisticados, eléctricos, y con comando a distancia por medio de una aplicación. También las mujeres demandaron una mayor especialización y el concurso de la tecnología, de cuya unión nacieron los succionadores o Satisfyer.

Juguete o fetiche

Y desde hace algunos años a la enorme oferta erótica se sumaron las "Real Dolls" o "Muñecas Sexuales", que se caracterizan por su tamaño casi natural y un enorme parecido a una mujer real, con medidas y apariencia ideales para el usuario. Pero cuando una persona recurre a la representación de otra persona, en este caso de una mujer, ¿qué es lo que lo motiva? ¿se trata una conducta enfermiza o simplemente de un fetiche (Objeto despierta impulsos eróticos)?

Para la psicóloga y sexologa Sandra Lustgarten no se deberían sobrevalorar a estas "mujeres" de silicona. "Las muñecas sexuales están muy alejadas de lo que es una persona real, de la suavidad y el calor de la piel de una mujer, no tienen fluidos corporales, los que la ubica solamente como un juguete". No obstante, la profesional reconoció algunas posibles utilidades de estos productos.

Fantasías y disfunciones sexuales

"Las muñecas sexuales sirven para quien quiere fantasear, pero tienen un tiempo de duración -sostuvo Lustgarten- ya que, como todo juguete, pasado un tiempo, aburre".

"Por otra parte -agregó-, pueden ser útiles para hombres con muy baja autoestima o con disfunciones sexuales como eyaculación precoz, que requieren de mucha estimulación y masturbación".

Un trío permitido

Las muñecas de tamaño real también serían una solución a las parejas que buscan nuevas experiencias. "Podrían ser la solución para aquellas parejas en las que el hombre pide un trío y la mujer se niega a incorporar a otra -explicó-. "Al tratarse de una muñeca, la fantasía se cumpliría con la complicidad de ambos", finalizó

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