El obispo Manuel Acuña dice que cuando llegó a esa cantidad dejó de contar y afirma: "De Dios discutimos las formas, pero del Diablo nadie discute"

Fuimos a hacer la nota en un día de tormenta, de lluvia intensa, un día gris, sombrío; el día ideal para hablar con un exorcista. Toda la entrevista se desarrolló en el altar de la modesta Parroquia Del Buen Pastor. Manuel Adolfo Acuña, nació en Corrientes, ingresó muy joven al Seminario de la Iglesia Católica Romana.

“Gracias por la nota, yo considero estos espacios hasta de prevención de salud. Y el testimonio es importantísimo, por eso subo muchos de ellos a las redes sociales”.

-Muy bien, de todo eso vamos a hablar...

-Es que el exorcismo es preventivo, es por salud no solo es un tema religioso. Yo soy un hombre ecuménico, y la verdad es que los exorcismos no existen solo en el mundo cristiano. Hay exorcismos en el judaísmo y también en el islam. No se conoce tanto, pero hay. Yo siempre digo que el tema más ecuménico es el diablo, no Dios. Porque sobre Dios discutimos las formas, y las maneras de rendirle culto, reverencia, pero sobre el diablo y su función, nadie discute.

-O sea que el diablo existe?

-Exacto. Pero el diablo no es una entelequia, no es un concepto, es una personalidad, una entidad pensante, y como tal tiene una estrategia. De todos modos, Lucifer y Satanás no son lo mismo, uno es la soberbia y el otro es la ira. Están en el mismo cuadro, pero representan cosas distintas. Y también está Baal que es el que infecta las heridas emocionales. Por eso es tan importante sanar, dejarse sanar. Hoy, hasta la medicina habla de que todo comienza con el perdón. Hoy se habla de que la salud es un estado de felicidad que la precede. Hay un estado interno que merece ser fundado.

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-Y es como se lo imagina el inconsciente colectivo?

-El inconsciente colectivo le ha agregado un aspecto. Es que siempre necesitamos hacernos figuras antropomórficas.

-Bueno, incluso a Dios lo representamos como un anciano de barba muy larga...

-Sí, y también la figura de la paloma representando al Espíritu Santo, que es una imagen moderna. Por eso, tenemos una manera de representarnos el mal hecho persona. Pero resulta engañoso, no nos debemos encasillar en esa figura de que lo malo aparece como algo malo. Muchas veces lo malo se disfraza de lo bueno. Lucifer era un ángel de luz y era bello, dice La Biblia.

-El ángel caído...

-Claro, ¿ha perdido su belleza en la caída? Algunos consideran que sí, la belleza majestuosa. Otros dicen que no... Como mínimo sabemos que la puede simular. Así que no estamos ante un diablo rojo con cuernos largos. Estamos ante un ser inteligente que, conociéndolo a Dios, no se atreve al ateísmo. Curiosamente el ateísmo, es humano. Los demonios creen y tiemblan, palabra de La Biblia. Reconocen a Dios.

-¿Cuál es la verdadera guerra espiritual?

-La guerra espiritual es intelectual, se da en la velocidad del pensamiento, ahí unos deciden quedarse con unos y otros con los otros. La verdadera guerra espiritual es la superación de la duda en la entrega. Por eso el campo de batalla del diablo es la mente, es el gran campo de batalla. Y el botín es nuestra alma. En cada persona caída, en cada resentido, en cada crimen Satanás grita Amén, y señalándolo se lo muestra al Padre. Por eso Jesús va a decir que es el gran acusador “Vi a Lucifer caer del cielo como un rayo” dice Jesús a sus discípulos en el Evangelio. Y no digamos que Lucifer no puede verlo al Padre, lo ve. De algún modo se acerca. Él era el gran mayordomo del cielo, él pensaba que todo tenía que ser para él.

-¿Quiso medir su poder con el poder de Dios?

-Como pensamos de manera bidimensional, creemos que Lucifer le discute el poder a Dios. Y no, Lucifer tiene una falla de carácter, ese fue su problema: el creer que el objetivo de Dios era errado; en ese instante el objetivo de Dios era crearnos a nosotros. Entonces en el evo, que es el tiempo de los ángeles, un tiempo que no se puede medir con nuestros relojes, hubo una gran conversación. Podemos hacerla antropomórfica para entender. Imagínense en la creación, en ese evo, en ese tiempo primordial, donde la única luz que brotaba cubría una gran cortina debajo de la cual solo se veían unos pies, y a su alrededor grupos de Glorias sin nombre (que son los ángeles). Todas alrededor de esa luz, más cerca y más lejos, y cada uno haciendo una pregunta y escuchando la respuesta como si fuera única y personal, absolutamente paternal. Y Dios, en su amor único, les comunica a todos, les cuenta que va a hacer al ser humano. Porque el amor de Dios sale de sí, es centrífugo, es hacia afuera, es como decir vamos a construir algo juntos para otros. Entonces Lucifer veía en sí mismo un brillo, pero era el brillo del reflejo del Padre, no era propio. Él, que era escuchado por todos, comienza a dudar y pregunta “¿Para qué va a hacer al ser humano? ¿Para qué si estamos nosotros antes? ¿No le alcanzamos? Este ángel divino portador de la Luz, convoca a querubines, serafines y otros, y comienza el debate “Creo que el padre se equivoca ¿Para qué quiere a esta criatura?

"Hay cada vez más gente dedicada al mal"

Acuña explica que la posesión tiene varios niveles. Por ejemplo, la infestación de las casas requiere exorcismo también.

-¿Qué es una posesión?

-La intervención de espíritu maligno, de muerte traído por hechicería, brujería o maleficio, a una casa a través de un objeto o en una persona.

-¿Con intención?

-Sí, con intención de ser enviado, por brujería, los llamados “trabajos”. Tengo 18 años de trabajo como exorcista, y ahora se ven más que antes.

-¿Hay más gente mala?

-Hay más gente dedicada al mal. Existen iglesias de Satán, no pueden ser una religión, porque religión significa re ligar, unir ¿Y qué une Satán? Si divide al hombre con Dios y divide al hombre con los hombres. El concepto de Religión no le cabe y el de iglesia tampoco, pero en Estado Unidos, logra ser considerada iglesia. Incluso han escrito una Biblia satánica que se puede comprar hasta en el supermercado.

-¡Accesible!

-Si, circula... Hay iglesias satánicas también en México, Colombia y en Uruguay ¿Cuánto nos falta? Pero ojo, no todo lo que se llama esotérico es malo, eh. Pero el exorcista tiene que conocer qué hay del otro lado, por eso muchas veces, se cree que el cura es ambiguo dentro de sus propias iglesias, “habla de bujería el cura” dicen horrorizados, sin embargo el cura tiene que saber de brujería.

“Buscar la felicidad a través de la vivencia de valores”

Al preguntárse por el “cumplimiento de nuestra vida”, Acuña destaca que “está en la búsqueda de la felicidad a través de la vivencia de los valores. Aunque nos quedemos solos. Por ejemplo, respecto de mi tarea, y les pasa lo mismo a todos los exorcistas, la respuesta de la gente es siempre extrema. Muchos admiran porque creen, y muchos insultan porque no creen, y entonces el Padre Manuel, Obispo Luterano, es una chanta y un mentiroso. Y para otros: “No, a mí y a mí familia, nos ayudó”. No hay un punto medio. ¿Y los valores qué van a requerir? Ser vividos por nosotros al costo aún de quedarnos solos. Y ahí está la felicidad. Permitirnos trabajar por nuestros sueños nos hace completos. Soñar no nos hace mejores, nos hace completos, nos hace enteros. Nuestros sueños están llenos de valores. Pero por otro lado, hay mucha gente rota, y la gente rota quiere que te rompas con ella.

-¿A qué llamás gente rota?

-A la gente resentida, la gente odiosa, la gente envidiosa, la gente que todo lo ve mal, la gente que tiene fe al revés, digo yo. Fe al revés, la fe puesta en la desgracia, en lo malo. Eso es usado por el diablo. Pero el caso de las posesiones no es solo en la gente con fe en lo negativo.

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