Lo revela una encuesta sobre este flagelo. Y si bien especialistas admiten que no todos los episodios de violencia escolar pueden ser catalogados como bullying, sí reconocen un preocupante aumento de las denuncias
"Licenciada, le escribo para pedirle un certificado de bullying porque a mi hija le pegan en el colegio", es el desesperado reclamo de la madre de una alumna que pretende que las autoridades cambien a la maestra de curso y, al mismo tiempo, refleja el crecimiento de los casos de hostigamiento entre alumnos. Una encuesta nacional revela que al menos un cuarto de los argentinos conoce casos de acoso escolar, especialmente sufridos por familiares o amigos. "Los chicos naturalizaron el maltrato, la cargada, la burla. Pero es un exceso que todo episodio de violencia dado en la escuela se llame bullying: se masificó el término y se lo confunde con cualquier acto violento entre chicos en la escuela o sus adyacencias. El bullying es un abuso de poder entre pares sean chicos o adolescentes", explica la licenciada María Zysman, integrante del equipo académico del 3º Congreso Internacional sobre Violencias en las Escuelas, que se realizará entre el 5 y el 7 de junio en Capital Federal.
De acuerdo a una encuesta de la consultora Gallup de 2012, un cuarto de los argentinos declara conocer casos de bullying, principalmente perpetrado a sus conocidos y familiares, y en menor medida a sus propios hijos y amigos de sus hijos.
Son las mujeres las que más conocen situaciones de bullying (31% contra 19% en los hombres). El conocimiento también es mayor en los entrevistados menores de 50 años, los de nivel socioeconómico alto (34% vs. 24% de los bajos), los residentes del interior del país (29% vs 18% del GBA y 16% de los porteños).
¿Quiénes fueron las víctimas de estos maltratos? Aquellos que declaran conocer casos de bullying -un cuarto de la población-, mencionan principalmente a conocidos como amigos, compañeros, vecinos (30%), y en la misma proporción a familiares -sobrinos, hermanos, nietos- e hijos de amigos (30%).
La licenciada Zysman admite que actualmente se reciben "muchos pedidos de socorro exprés, con diagnósticos 'certeros' ya realizados por quien los envía, que solicitan tomar las decisiones referidas a la intervención de forma unilateral y así, sin más, los padres piden 'que echen a la directora' o 'esta escuela no es para chicos así, que se vaya'; son frases reiteradas en mails y consultas". Lo cierto es que el bullying es sólo una de las formas que adquiere la violencia entre pares. Consiste en el maltrato físico y verbal, el menosprecio, la humillación, el aislamiento y la exposición pública por parte de un niño o adolescente, hacia otro niño o adolescente. Quien hostiga en este contexto ridiculiza, no respeta la intimidad, abusa y entra en la vida del otro sin permiso y sin límites.
"Los chicos en la escuela se vinculan desde sus vivencias y modelos de identificación: ponen en acto todo aquello que en algún momento sufrieron pasivamente. Hay quienes están ahogados por otras violencias y en este escenario, la escuela, encuentran la posibilidad de descargarlas", explica la pedagoga.
Zysman admite que "antes era menos virulento" el ambiente escolar. "Era más fácil tener otros espacios de pertenencias, la esquina del barrio o el club. Ahora los chicos están mas horas en la escuela y por la inseguridad no están tampoco mucho en la calle. Las redes sociales hacen que todo el tiempo estén conectados y surge ese culto al cuerpo, al logro inmediato. Antes era más tranquilo, no había que triunfar por la exposición".
Al ser consultada por el aumento de las denuncias, la experta reconoce que "hay más casos que antes, se conoce más y se habla más también. A mí me llueven las consultas porque los chicos estén invadidos por este tema, se sienten agredidos o vulnerables por el impacto mediático".
comentar