El momento más dramático del relato, fue cuando su madre expresó: "Los médicos ya la habían desahuciado y ahí fue cuando yo la abracé y le dije:
'¿te querés quedar conmigo o te querés ir?' y Nicole me agarró fuerte de la mano. A partir de ese instante comenzó a mejorar día a día y desde entonces no me canso de agradecerle a Dios porque soy inmensamente creíble".
Bautizada por su madre como
La Popu, "porque hace pocos días la vino a visitar el periodista y cantan te conocido como
El Popu, que le regaló su nuevo CD y a Nicole le gustó tanto el disquito que lo escu cha muy seguido y además ve por YouTube los videos que El Popu su bió a las
redes sociales y se muere de la risa". Mientras la mamá cuen ta esta anécdota, la pequeña no de ja de jugar con las latas de leche que le trajeron.
Aferrada a la fe y sin abandonar nunca la sonrisa que la distingue, Nicole, quien maneja la tablet mejor que un especialista, no sólo le ganó la batalla a la muerte,
sino también a los diagnósticos agoreros que decían que "en el mejor de los casos iba a quedar postrada y en estado vegetativo, porque ella no podía sentarse solita y era como una gelatina que se sentaba y se iba de costado. También me decían que no iba a caminar y gracias a Dios hoy en día Nicole se mueve de un lado al otro dentro de la habitación del hotel donde vivimos.
Ahora a través de la obra social estamos pidiendo si nos pueden mudar a un departamentito para que mi hija tenga más lugar para moverse por sus propios medios".
Actualmente está acompañada por su primita,
Camila Alejandra, quien vino a visitarla desde su Trelew natal para darle una mano a Jéssica y ayudarla en las tareas cotidianas. "Afortunadamente, este año Nicole no entró en terapia y por suerte nunca tuvo fiebre.
Todos me decían que estaba loca cuando yo decía que mi hija iba a caminar y hoy puede desplazarse por sus propios medios".
Separada de hecho del padre de Nicole, quien tuvo que volver a Rawson para no perder el trabajo, Jéssica Navarro está convencida de que "estamos en presencia de un milagro y gracias a Dios a mi hija nunca se le borró su inmensa sonrisa por más que esté conectada a un tubo de oxígeno para seguir viviendo".