Los últimos sondeos muestran una diferencia mínima entre ambos postulantes, en una definición marcada por el debate televisivo, los indecisos y la disputa por el voto de quienes no participaron de la primera vuelta.
La carrera hacia la segunda vuelta presidencial en Brasil llega a su tramo decisivo con un escenario de máxima paridad. Flávio Bolsonaro aparece por delante de Lula da Silva en las principales encuestas, aunque la distancia se redujo en los últimos días y se mantiene dentro del margen de error, por lo que los estudios anticipan una definición abierta.
El resultado de la primera vuelta ya había anticipado una contienda más ajustada de lo esperado. Pese a que la mayoría de las consultoras proyectaba una ventaja del oficialismo, el candidato del Partido Liberal obtuvo el 47,03% de los votos, casi dos puntos por encima del dirigente del Partido de los Trabajadores. Además, superó las estimaciones previas de los sondeos.
El relevamiento más reciente de Quaest, difundido este miércoles, ubica al postulante opositor con el 45% de intención de voto, frente al 44% del actual presidente. La brecha se redujo a un punto, luego de que el estudio de la semana anterior registrara una diferencia de dos unidades: 46% contra 44%. A comienzos de octubre, los números eran de 44% y 42%, respectivamente.
El trabajo de Quaest es el primero que recoge parcialmente las repercusiones del debate del domingo, en el que los aspirantes intercambiaron acusaciones vinculadas con presuntos hechos de corrupción en sus respectivos entornos.
Por su parte, Nexus publicó el lunes un sondeo realizado antes del cruce televisivo, con 46,5% para Bolsonaro y 45,9% para Lula. La diferencia es de apenas 0,6 puntos, frente a los tres que mostraba la medición anterior. Entre los consultados, un 4,7% manifestó que votaría en blanco o anularía su sufragio, mientras que el 2,9% no respondió o todavía no había decidido.
La consultora también había quedado lejos del resultado opositor en la previa de la primera vuelta: le asignaba un 37% de intención de voto, diez puntos menos que el porcentaje finalmente obtenido. En tanto, Datafolha publicó el jueves 15 un relevamiento que otorgó el 47% al dirigente del PL y el 45% al mandatario, con un margen de error de dos puntos. Ambas cifras configuran un empate técnico.
Con la mira puesta en un cuarto mandato no consecutivo, Lula concentra sus esfuerzos en conquistar a los indecisos y a quienes votaron por otros postulantes o se ausentaron en la primera vuelta. La abstención llegó al 21%, el nivel más alto desde 1998, un dato que puede resultar determinante en una elección tan pareja.
“No le digan al indeciso qué candidato tiene que escoger. Pídanle que piense en qué Brasil quiere. Seguro que nos votará, somos la única opción de mejorar Brasil”, expresó el presidente durante una actividad en Minas Gerais. En ese distrito, el candidato opositor había conseguido una ventaja cercana a los cinco puntos en la primera instancia electoral.
Del otro lado, Flávio apuesta a instalar un mensaje de cambio y promete convertir al país en una de las siete principales potencias del mundo. También reivindica el legado político de su padre, Jair Bolsonaro, condenado por golpismo. “Dijeron que habían acabado con el bolsonarismo, pero se olvidaron de que Jair Bolsonaro dejó millones y millones de semillas”, afirmó ante sus seguidores. A esa estrategia le suma propuestas de endurecimiento de la política de seguridad, incluida una reducción de la edad de responsabilidad penal para determinados delitos graves.
El último gran escenario antes de la votación será el debate televisado de este viernes, una oportunidad clave para intentar captar apoyos en una contienda en la que ningún candidato consigue despegarse con claridad en los sondeos.
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