El especialista en OVNIS hondureño Oscar Portillo tiene una particular teoría sobre la caída de naves en la Tierra.

Aquella madrugada del 19 de septiembre de 1976, dos aviones iraníes supersónicos no pudieron derribar al Objeto Volador no Identificado (OVNI), que les había atacado y por fortuna pudieron regresar a la base Shahrokhi.

Eso sólo se puede con una tecnología igual o superior, como ha ocurrido con algunos Ovnis caídos en puntos de la Tierra, igual que en Tunguska, Rusia, el 30 de julio de 1908, y en Roswell, Nuevo México, Estados Unidos, el 2 de julio de 1947, este último caso publicado días después.

A los dos aviones McDonnell Douglas F-4 Phantom II, de la Fuerza Aérea de Irán, que trataron de interceptar al desconocido objeto de un brillante resplandor y luces estroboscópicas, les fallaron los instrumentos y se deduce que no tenían la tecnología necesaria.

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A muchos años de registrados los casos de Tunguska y Roswell ahora se sabe que se trató de naves extraterrestres que fueron derribadas por otras de la denominada Confederación de Mundos de la Galaxia, que protege y orienta a la humanidad terrestre, explicó el maestro de Bellas Artes, Oscar Portillo, contactado y especialista del fenómeno OVNI.

Entrevistados en Tegucigalpa, Honduras, los contactados peruanos Sixto Paz y Ricardo González, así como el hondureño Oscar Portillo, coinciden con otros especialistas del mundo en afirmar que la “ufología moderna” está marcada por la oleada OVNI de la década de 1940, sobre todo después de la catástrofe de la II Guerra Mundial.

Por décadas el profesor y ufólogo estadounidense Josef Allen Hynek se dedicó a investigar el fenómeno OVNI por su cuenta y desarrolló la clasificación de los avistamientos y encuentros en contactos del primer tipo, del segundo tipo y el tercer tipo, habiendo participado como asesor de la película de Steven Spielberg, Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, de 1977.

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