En la antigua Babilonia, un cliente expresó su descontento con respecto a la cantidad de cobre que había recibido y lo plasmó en una tablilla de arcilla, que data del 1750 antes de Cristo. La tablilla se exhibe en el Museo Británico.
El comprador furioso dirige su reclamo a una persona llamada Ea- Nasir por haber recibido un cargamento de cobre inferior al pactado y en condiciones dañosas. Por lo tanto, argumenta con enojo que es la última vez que la mercadería llega en ese estado y advierte que tomará otra postura a partir de ese momento por haber sido tratado con deprecio. La traducción fue hecha por el asirólogo A. Leo Oppenheim.
Fuente: Periodismo.com