Omar Larrosa le suma su pensamiento a la gesta del 73: "Nosotros, en definitiva, lo que hicimos fue jugar el fútbol que identifica a los argentinos. Y jugamos como lo viene haciendo el Barcelona, aún en campos donde era casi imposible tocar de primera. La gran clave fue la cantidad de variantes ofensivas que teníamos, respaldadas por un ritmo y una dinámica espectacular. Nos movíamos con dos puntas que eran Houseman y Avallay, pero al área rival podía llegar cualquiera tocando o vacío".
Llegaron tanto que de los 62 goles que convirtió Huracán en 32 partidos (ganó 19, empató 8 y perdió 5), Larrosa fue su máximo goleador con 16 conquistas, Brindisi 12, Avallay y Houseman 10 cada uno y Babington 8.
Detrás de los números, siempre relativos e insuficientes para medir y revelar capacidades y talentos, quedó la magia intacta de aquel Huracán inolvidable que aún perdura junto a su sentido de pertenencia.
Por eso el recuerdo. Que hoy también es gratitud y memoria colectiva.