Con el triunfo ante Bélgica, el gobierno consiguió el plus de una semana más con la atención plena dedicada al Mundial. Le pasa en momentos muy complicados, con dos frentes abiertos y donde no alcanza a mostrar visos de solución
Cuando la Presidenta habla en fin de semana, uno suele esperar a ver qué dice antes de escribir el análisis de la semana. Un hecho conocido sobre el filo de la medianoche del último día hábil, como sucedió la semana pasada con el procesamiento de Amado Boudou, puede modificar toda la estructura del comentario. Lo que no resulta nada común es que para escribir sobre política deba esperarse el resultado de un partido de fútbol. Es el caso de esta nota, que debió aguardar el resultado de cuartos de final del Mundial para mensurar lo que puede llegar a suceder en los próximos días.
No era lo mismo que se acabara el Mundial para la Argentina, a que se asegurara su participación hasta el último fin de semana. Gracias al gol del 'Pipita' Higuaín, la mayor atención volverá a estar en Brasil.
En la semana previa, ninguno de los grandes conflictos abiertos para el gobierno se aclaró, ni mucho menos se cerró. Por el contrario, el procesamiento del vicepresidente de la Nación tomó ribetes de escándalo cuando el tema concitó toda la atención legislativa durante al menos dos días; y el caso de la deuda con los holdouts siguió zigzagueando entre las expectativas de solución y las diatribas.
Con el vicepresidente, si bien el oficialismo mostró sus músculos al dar por cerrada la discusión en la Comisión de Juicio Político, lejos están las cosas de amainar. Por el contrario, en el seno del propio kirchnerismo admiten que es cuestión de tiempo su salida, que pasaría por una licencia capaz de apaciguar los ánimos. Pero como es lo que le pidió la oposición en el Senado, de ahí las dudas de que la Presidenta esté dispuesta a concederla, lo que a sus ojos sería una muestra de debilidad.
El radicalismo, que encabezó la embestida en ese cuerpo, le envió a Amado Boudou una carta en la que le piden que tome licencia, lo que 'contribuirá además a no entorpecer el diálogo, el funcionamiento y la administración de este cuerpo'. En efecto, la presencia del vicepresidente en las sesiones será una verdadera complicación para el oficialismo en general y Boudou en particular. De hecho, el presidente del bloque radical, Gerardo Morales, anticipó que 'obviamente, vamos a dejar hecho un planteo que vamos a reiterar cuando esté presente porque consideramos, por la envergadura y la gravedad de la situación, que tenemos que hablar personalmente con él cuando esté presidiendo la Cámara'.
La pregunta del millón es cómo hará el vicepresidente para plantarse ante una oposición que le dedicará toda la primera parte de las sesiones, sin que él pueda decir nada: no es senador, no puede hacer discursos en el Cuerpo que preside. La oposición analiza los pasos a seguir para esos casos y no hay que descartar una retirada en masa, cosa que ya anticiparon que harán los cordobeses del Frente Cívico. 'El Mundial no tapa las malas conductas', planteó Luis Juez.
Ya hubo que realizar artilugios para sesionar esta semana. De visita en Panamá, el vicepresidente demoró su vuelta para no tener que presidir la sesión del Senado. En rigor, estaba previsto que esa cámara sesionara miércoles y jueves; el primer día, para que el jefe de Gabinete pudiera cumplir con su premisa de ir a cada cámara el primer miércoles de cada mes, tal cual establece la Constitución, y el segundo para la sesión ordinaria prevista después de un mes sin reunirse y poder tratar temas clave para el gobierno como la ley de Responsabilidad Civil del Estado y la moratoria previsional. Pero como el jueves ya estaría Boudou, se optó por pedirle a Jorge Capitanich que postergara su visita y sesionar sólo el miércoles, sin el presidente del Cuerpo presente.
La visita del jefe de Gabinete fue reprogramada para el 16 de julio. Ese día Cristina estará en Brasil, por la reunión del BRICS y como Boudou estará a cargo del Ejecutivo, presidirá la sesión Gerardo Zamora. Ese mismo día el vicepresidente tiene cita en Tribunales, esta vez para responder por la otra causa en la que él mismo vislumbra un seguro procesamiento, la del auto Honda comprado con papeles supuestamente falsos. Se presume que pedirá al juez Bonadío un nuevo aplazamiento -ya había pedido una postergación el 1º de julio pasado-. Amén de ello, podría sumar un segundo procesamiento para agosto. Y ahí se le haría muy cuesta arriba al oficialismo seguir sosteniéndolo.
En Diputados también la primera parte de la sesión fue dedicada al vicepresidente, en este caso para pedir su juicio político. Esa comisión con mayoría oficialista no era convocada, pero ya la oposición tenía resuelto lo que haría: con cuatro firmas podrían exigir a la presidenta de Juicio Político, Adela Segarra, que la comisión se reuniera, y hecha la convocatoria, si no había quórum a la media hora, se podría iniciar la reunión con un tercio que la oposición sí tiene. El oficialismo cortó por lo sano y sorprendió en plena sesión aceptando que la comisión se reuniera al día siguiente. Pero bajo estrictas instrucciones presidenciales, rechazó 'in limine' los cinco pedidos de juicio político, clausurando el debate.
El problema para el oficialismo es que la oposición ya adelantó que insistirá con buscar el tratamiento de esos dictámenes de minoría en cada sesión, algo que el reglamento no impide. Tendrá así un protagonismo que incomoda al kirchnerismo, pero nada podrá hacer hasta que la Presidenta diga otra cosa. Por el contrario, todas las señales provenientes de Olivos van en el sentido de proteger al vice, como el mandato que recibió el Consejo Nacional del PJ para emitir un documento de respaldo.
El otro frente abierto es la deuda, donde los holdouts volvieron a ser 'fondos buitre' y el juez un integrante del eje del mal. Cada comunicado estuvo imbuido del espíritu beligerante que tanto disfruta el kirchnerismo.
El martes Paul Singer, cabeza visible del fondo NML, dio las señales más claras de un futuro entendimiento al marcar su disposición a un acuerdo como los que el gobierno acaba de establecer con Repsol y el Club de París; esto es, una parte en efectivo y el resto en bonos. Pero esa misma noche el Ministerio de Economía emitió un comunicado muy duro para con los acreedores, aunque reiterando la disposición a negociar, que es lo que vale.
Todo el mundo financiero interpreta que la solución a este conflicto llegará antes de fin de mes y por esa vía, y que el endurecimiento oficial está destinado al plano interno, para conformar a los fieles. Habrá que esperar un nuevo capítulo de estas características el próximo miércoles, cuando la Presidenta encabece el acto por el Día de la Independencia, acompañada por cuatro presidentes afines de la región: Mujica, Correa, Morales y Maduro.
Ese mismo día el país estará embanderado no sólo por la fecha, sino porque nos jugamos el pase a la final del Mundial. El fútbol habrá hecho entonces su aporte a la causa.