Pero también ocurrió uno de los "batacazos" más recordados de los campeonatos organizados por FIFA debido a la disparidad deportiva de los protagonistas de la anécdota.
Italia, candidata innata al título, compartía el grupo D con su par soviético y las humildes selecciones de Chile, Corea del Norte.
Tras derrotar a los sudamericanos y perder por la mínima ante los europeos, la Azzurra llegaba a la jornada final de su zona con la clasificación casi asegurada y el empate ante los debutantes asiáticos sería suficiente para otorgarle el boleto para los cuartos de final.
Su rival estaba integrado en su totalidad por comandantes solteros del ejército del ignoto país comunista, entre quienes se encontraba Pak Doo Ik, un joven dentista que practicaba el fútbol en sus escasos ratos libres.
El partido comenzó y le regaló a los espectadores un juego con pocas llegadas hasta que Doo Ik anotó el único tanto a los 42 minutos de la primera etapa, brindándole a su humilde equipo el pase a la siguiente ronda ante el gigante europeo y anotando su nombre en los anales del fútbol mundial.
Por su parte, el sueño de Doo Ik y sus compañeros continuó unos días más, hasta que Portugal demostró en el césped su potencial y se impuso 5-3 en Liverpool.
El resto de la historia es mundialmente conocida: Inglaterra derrotaba a su par alemán en una bochornosa final pero el logro del seleccionado norcoreano por la hazaña conseguida trascendió los años y aún permanece en la memoria de los amantes del fútbol.