A la primera redacción elaborada por el papa emérito, Francisco agregó "algunas aportaciones", como él reconoce abiertamente en la introducción: "El había completado prácticamente una primera redacción (...) Se lo agradezco de corazón y, en la fraternidad de Cristo, asumo su precioso trabajo, añadiendo al texto algunas aportaciones".
El texto, que contiene numerosas citas y menciones del Evangelio así como de autores laicos como Dostoyevski, Dante, Nietzsche, T. S. Eliot, conserva el estilo de la mayoría de los documentos y libros del papa emérito alemán, un reconocido teólogo.
En la introducción, que en cambio tiene el lenguaje literario de Francisco, el papa argentino explica el objetivo de la encíclica, "responder a la objeción de muchos contemporáneos" de que la fe "ya no sirve para los tiempos nuevos, para el hombre adulto, ufano de su razón, ávido de explorar el futuro de una nueva forma".