Poetas, escritores de todas las nacionalidades, políticos de alma, personas de buena voluntad, en nuestra casa y por el mundo entero, venimos bregando por la PAZ desde donde podemos, con lo que tenemos, sabedores de que solo con ella podremos programar un futuro diferente. Que las guerras deben terminar, que todos somos hermanos, que debemos discutir con respeto aún en el disenso, que el que no piensa igual no es un enemigo y bla, bla, bla.
Y, cuando los brazos se nos iban bajando impulsados por la impotencia, se presenta en pleno siglo XXI, este ser iluminado de mirada dulce y sonrisa dispuesta, e invita a su casa a los que no piensan como él, o responden a historias diferentes, pero que de una u otra manera son líderes de grandes multitudes. Conductores de masas, soberbios. Y es este genio de humilde actitud, cada vez más reconocido incluso por sus enemigos, el que usa su grandeza y con gran inteligencia impulsa su accionar para lograr la unión de los hombres en la tierra. Sean cuales sean sus credos, convicciones religiosas o políticas. ¡Y lo logra! ¿Estaremos arribando al comienzo de tiempos diferentes?