La Justicia decidió excarcelar a Miguel Angel Pimienta Silva, ya que -según se adujo en un fallo- las unidades penales no cuentan con recursos para su tratamiento. Le otorgaron el arresto domiciliario.

El Tribunal Oral y Criminal Nº 2 de La Plata resolvió otorgar la excarcelación extraordinaria a Miguel Ángel “Pimienta” Silva, uno de los condenados por el caso de Carolina Píparo, la mujer baleada en el marco de un salidera, que derivó en la muerte del niño que estaba gestando. La polémica decisión fue tomada debido al delicado estado de salud del malviviente.

La justicia consideró que no está apto para seguir con su tratamiento dentro de una prisión, ya que en las unidades carcelarias donde estuvo alojado “no cuentan con los recursos tecnológicos y servicios de enfermería necesarios para atender y paliar la condición física del causante”, por lo que le otorgó el beneficio de la prisión domiciliaria. Según el fallo del tribunal, Silva deberá cumplir el arresto en una vivienda de la localidad bonaerense de Rafael Castillo, donde fijó domicilio.

Silva, que estaba preso en la cárcel de Olmos, había sido condenado a la pena de prisión perpetua el 13 de mayo de 2013 por la salidera bancaria realizada a Carolina Píparo cuando estaba embarazada y en la que murió su hijo Isidro, pero luego, en febrero de 2015 el Tribunal de Casación Penal bonaerense emitió un fallo en el que le redujo la pena.

En su cuenta de la red social Twitter, la propia Píparo, actual diputada en la provincia de Buenos Aires, volvió a publicar un texto que ya había subido en ocasión de la audiencia en la que Silva expresó la necesidad de contar con un régimen especial por su cuadro de salud. “Le deseo una pronta recuperación porque no pretendo ser ejemplo de nada. Pero el hecho de que la vida me haya cruzado con inhumanos no me quita la humanidad”, escribió.

Las condenas de prisión perpetua tanto para Silva como para los otros cuatro imputados habían sido por el delito de homicidio “criminis causa” en concurso con robo agravado por el uso de arma apta para disparar, en el caso del niño; y tentativa de homicidio -también criminis causa-, en el de Piparo.

Sin embargo, en 2013, los jueces de la Sala I de Casación coincidieron en que fue una “tentativa de homicidio en ocasión de robo” el ataque a Píparo, pero sólo uno de los camaristas sostuvo que la muerte del niño fue un aborto, tal como lo solicitaban las defensas de los imputados.

Píparo tenía 32 años cuando fue baleada en una salidera bancaria el 29 de julio de 2010, luego de retirar junto a su madre, dinero de la sucursal del Banco Santander Río ubicado en 7 y 42 de La Plata.

El hecho ocurrió cuando ella llegaba a su casa, en 21 y 36, y por las heridas del balazo que recibió fue sometida a una cesárea de emergencia para que diera a luz a su hijo, Isidro, quien falleció una semana después.