María Lidia Rivas fue hallada ahorcada en una celda de la comisaría de Villa Ramallo en marzo de 2013, donde estaba detenida sospechosa de un crimen. Su familia descree del suicidio y pide reabrir la investigación.

Una confusa muerte de una joven en el interior de un calabozo de la comisaría de la ciudad bonaerense de Villa Ramallo, quien se encontraba detenida y acusada por el homicidio de un amigo ocurrido en Baradero, intenta cerrarse bajo la hipótesis de un suicidio, aunque a cuatro años de este hecho, sus familiares insisten que la investigación no profundizó lo suficiente sobre lo sucedido y tienen muchas dudas sobre que se haya quitado la vida, ahorcándose con su propia campera.

María Lidia Rivas, con apenas 21 años, llevaba una vida difícil, producto de su temprana adicción a las drogas, pese a que con algunos tratamientos en centros de rehabilitación estaba buscando salir adelante. En la tardecita del 29 de marzo de 2013 se dirigió hasta la casa de Mario Ernesto Rener, con quien mantenía una relación que en el pueblo lo vinculaban con lo sentimental, aunque no eran pareja. Horas más tarde, el joven de 28 años, apareció asesinado de un disparo de un arma calibre 22 en la cabeza y los vecinos sindicaron a la chica como la homicida, argumentando que habían estado consumiendo estupefacientes.

Los efectivos de la comisaría 1era. de Baradero incautaron una bolsita de cocaína en esa casa de la calle Bolaños al 3200, al lado del cadáver de Rener y a los pocos minutos, hallaron a Rivas deambulando y algo desorientada por la zona del barrio Hídrico, llevándola detenida como principal sospechosa del crimen.

El fiscal Hernán Granda le tomó declaración y dispuso su traslado a la seccional de Villa Ramallo, mientras se sustanciaba su procesamiento y ante el temor de alguna represalia por parte de los allegados del joven asesinado.

LEA MÁS:

A casi 80 kilómetros de su domicilio, con sus familiares sin saber como reaccionar ante lo ocurrido, María Lidia Rivas habría tomado la decisión de suicidarse, de acuerdo a la versión oficial y aceptada, sin querer entrar en más detalles, por los investigadores del caso, todavía calificado como “averiguación de causales de muerte”. A más de cuatro años, su abuela Lidia Elena Monje lucha por “conocer la verdad”, ya que “se dijeron muchas mentiras, se ocultó que le pegaron en la calle acusándola de asesinar a ese muchacho cuando nunca se comprobó que así fuera y después, en la comisaría 2da. de Villa Ramallo, nos engañaron con que estaba incomunicada hasta que cuando viajamos a visitarla, ya el 30 de marzo, recién ahí nos dijeron que estaba muerta, que se había ahorcado en una celda”.

Además de las dudas sobre el trágico final de su nieta, la mujer sostiene que “hubo muchas irregularidades y pedimos que se haga una nueva autopsia, como así también que se revisen los resultados de las pericias realizadas en el calabozo.

LEA MÁS:

Por ejemplo, la supuesta rejilla de la que se colgó está en el techo de la celda a una altura que ella no hubiese alcanzado nunca a subirse o que nos dijeron que teníamos que velarla a cajón cerrado por una inexistente orden judicial, pero cuando la pudimos ver tenía un profundo corte en la nariz y golpes en la cabeza, propios de una brutal golpiza. No tenía los ojos desorbitados, ni la lengua hacia afuera, ni otros síntomas de la gente que se cuelga para suicidarse”.

En su búsqueda de “quebrar” el virtual cierre de la causa sin más trámite, tal lo registrado en estos más de cuatro años, Lidia Monje viajó la semana pasada a la ciudad de Buenos Aires para entrevistarse con funcionarios del Ministerio de Justicia de la Nación, acompañada por el director de Derechos Humanos de la Municipalidad de Baradero, Luis Verdina.

“Nos recibió la gente del Programa Nacional contra la Impunidad, presentamos la causa ante la abogada Sandra Furio y esperamos que se pueda reactivar. En todo este tiempo por cuestiones económicos no pudimos contar con un asesoramiento legal o para viajar siempre a La Plata donde se hicieron las pericias, pero nunca dejamos de reclamar por este caso de violencia institucional, ya que mi nieta apareció muerta en el calabozo de una comisaría, como la de Villa Ramallo, que estaba inhabilitado para recibir detenidos por sus malas condiciones edilicias.Nos dijeron que intervino Asuntos Internos de la Policía bonaerense, pero nada se supo tampoco de ese supuesto sumario para establecer sí hubo responsabilidades entre los oficiales que estaban en el lugar cuando se produjo la muerte de María Lidia”, concluyó la mujer