Claudio Hernán Romano, la víctima de 39 años, habría tenido sus muñecas cortadas y dos puntazos en el abdomen, antes de recibir los tiros por parte de los policías que terminaron provocándole la muerte

Claudio Hernán Romano murió al ser baleado por tres efectivos de la Policía de la Ciudad en una calle del barrio porteño de Villa Crespo y el homicidio sigue sumando ciertos aspectos confusos, a partir de la denuncia de su esposa que sospecha que hubo un episodio previo del que no se tienen mayores detalles. En tanto, los imputados siguieron detenidos, serán indagados hoy y allí se deberá definir si hubo algún exceso en el accionar de los uniformados, quienes aseguraron que actuaron en legítima defensa.

Según trascendió, la víctima, de 39 años, habría tenido sus muñecas cortadas y dos puntazos en el abdomen, antes de recibir los tiros por parte de los policías y en tal sentido, una de las hipótesis es si había intentando suicidarse o cómo sufrió esas lesiones antes de ser "rematado en el piso", luego de ser impactado por cinco disparos efectuados con las pistolas reglamentarias de un oficial primero, una inspectora y otra agente.

Si bien se aguardan los resultados de las pericias y de la autopsia, para establecer, entre otras cosas, la cantidad de balazos que recibió Romano, la causa tendría "un avance sustancial", cuando los policías porteños declaren ante la jueza Angeles Gómez Maiorano y el fiscal Marcelo Retes.

"Se escuchará la versión de cada uno y en base a ello, al sumario que instruye la Policía Federal Argentina y a las pericias, deberán definir si actuaron en legítima defensa o si cometieron algún tipo de exceso que amerite imputarles algún delito", trascendió. "Algo pasó antes, él no es de reaccionar así. Algo tuvo que haber pasado", dijo ayer la esposa del fallecido, en declaraciones periodísticas, en las que contó que Claudio Romano trabajaba como remisero y chofer de ambulancia para una ART y vivía en la zona sur del Conurbano bonaerense. En tal sentido, aseguró que "se llevaba bien con los policías de la zona, porque tenía que esperar en doble fila a los pacientes que llevaba a atenderse".

"Por última vez me comuniqué a las 10.26 y me contestó a las 10.28 y a las 11 le mando un mensaje y ya no lo ve, suponemos que pasó en ese lapso", dijo la joven, de nombre Lucía, sobre los últimos contactos que el pasado martes tuvo con su pareja. Según la mujer, una cámara de la zona de seguridad captó el momento en el que su marido bajó de su auto "lleno de sangre" y también cuando "le dispararon dos balazos del lado del conductor. La acompañante le termina de tirar, él trata de cruzar la calle y lo rematan en el piso. Los testigos escucharon seis disparos y aparentemente cinco fueron a él", precisó.

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De acuerdo a lo indicado, "se sospecha que fue el desenlace de algo que pasó antes", al mismo tiempo que la esposa de Romano sostuvo que "nunca vi la navaja", que los policías dicen que le secuestraron a su marido. Se trata de una navaja o cuchillo táctico del tipo "kerambit", de hoja curva, que fue incautado en el lugar y, según los testigos, fue el arma que habría supuestamente usado por el hombre para atacar a los policías.

Al respecto, un médico legista comprobó en primera instancia que el hombre tenía cortada una de sus muñecas y presentaba dos puntazos en el abdomen. "En la autopsia hay que dilucidar si esas heridas fueron provocadas por la navaja secuestrada y si pudieron haber sido autoinfligidas. En el auto del fallecido se encontró mucha sangre, venía sangrando de antes", dijo.

La hipótesis de que Romano quiso suicidarse previamente y, al no lograrlo, haya ido a provocar a los policías a propósito, es una línea investigativa que comenzó a ser analizada en la causa. "Tenemos que ver si la víctima tenía algún conflicto que lo lleve a tomar la decisión de un suicidio. Y esperamos resultados de estudios para ver si estaba bajo los efectos del alcohol o alguna droga", se explicó.

El hecho ocurrió en Malabia al 900 de Villa Crespo cuando personal de la comisaría 15B, entre ellos el oficial primero Ramón Pérez y una inspectora, llegaron a bordo de un patrullero para realizar una citación judicial, y en el lugar había otra agente. Según la versión oficial, estacionaron el patrullero y minutos después Romano frenó su Volkswagen Polo detrás. El hombre bajó del auto con sus manos ensangrentadas, armado con una navaja y, casi sin mediar palabra, habría atacado a los uniformados, recibiendo una cantidad de disparos que terminaron con su vida.

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