Se trata del relato de la mujer secuestrada por la periodista Estefanía Heit y su esposo, el supuesto pastor Jesús Olivera, quienes la encerraron y sometieron a todo tipo de vejaciones durante más de tres meses, en una casa de Coronel Suárez
Sonia Molina vivió, entre el 9 de agosto y el 12 de noviembre de 2012, un calvario cuyos detalles fueron revelados en el marco del inicio del juicio en el que están imputados sus secuestradores, la periodista Estefanía Heit y su esposo, el supuesto pastor Jesús Olivera.

El contenido del expediente fue dado a conocer por el canal C5N en momentos en que la víctima declaraba en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Bahía Blanca. El proceso durará ocho días y allí los jueces Mario Lindor Burgos, Hugo de Rosa y Elena Baquedano evaluarán si pueden probarse todas las vejaciones relatadas por Sonia en su primera declaración. Que dice:

• Olivera accedió carnalmente y en forma reiterada a Molina, penetrándola de forma vaginal y anal y obligándola a practicarle sexo oral mientras la agarraba de los cabellos y del cuello, ahorcándola.

• La sometieron a tolerar situaciones de maltrato físico y psicológico, aplicándole golpes de puños, rodillazos, codazos, puntapiés, palazos, presión efectuada mediante pisadas sobre su superficie corporal y hasta martillazos en la cabeza.

• Cortes con un destornillador, luego de introducirlo en diferentes partes del cuerpo.

• Le ponían papel higiénico en sus orificios auditivos.

• La obligaban a beber líquido en extremo caliente y lavandina, en distintas oportunidades, lo que le produjo quemadura de sus vías aéreas superiores con pérdida de la piel del paladar, irritación y dolor en esófago.

• Quemaduras con encendedores, tanto por calentamiento del metal como directamente por la exposición de la piel a la llama.

• Le provocaron un avanzado estado de inanición, por desnutrición y deshidratación consecuencia de la prolongada insuficiencia de alimentos, ya que sólo permitían que la víctima tomara un vaso de agua cada dos días, en algunas oportunidades mezclados con tierra y excremento de perro.

• Le daban para ingerir alimento para perros, excremento del mismo animal, papel higiénico, polenta. La obligaban a realizar ayunos que duraban dos días y a consumir vino y psicofármacos, o a la inhalación de pegamento que provocaban en la víctima un estado de inconciencia o confusional, obligando a la víctima a obtener de terceras personas dinero para su provecho personal.

• La amenazaron con que si escapaba la encontrarían y la matarían, tanto a ella como a su madre y a su hija.

• La ataban con bolsas de nylon en los pies, la obligaban a dormir envuelta en bolsas de nylon con listones de madera sobre su cuerpo, evitando así el movimiento de la víctima.

• Los captores cerraban la puerta de la habitación con cadenas y candados.

• La obligaban a bañarse con agua fría, luego le arrojaban lavandina o aerosoles como Raid en los ojos.

CONCLUSIONES: Heit y Olivera le provocaron a Molina lesiones de diversa índole en toda su superficie corporal, debilitamiento de su salud, estado de desnutrición y deshidratación severo que comprometió la vida de la víctima en lo inmediato y que derivó en la internación con carácter de urgente en el hospital de Coronel Suárez. "Si no era atendida, la víctima podría haber fallecido en un futuro muy cercano", advirtió la fiscal, que señala que se trató de una tentativa de homicidio. La Cámara Penal no está de acuerdo con esa afirmación y es uno de los puntos clave en el juicio para definir la condena.

      La declaración de Sonia Molina

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