La Justicia dictó el procesamiento del empresario en el caso de prostitución VIP y trata de personas. Le impuso un embargo de $10 millones y le impidió salir del país.

Leandro Ernesto Santos fue procesado sin prisión preventiva como integrante de una asociación ilícita que facilitó la trata de personas con fines de explotación sexual por una causa que comenzó en 2017. El acusado, que se desempeñaba como representante de modelos para la agencia Latin American Models, había montado un sistema de proxenetismo y promoción de la “prostitución VIP” en fiestas a las que acudían clientes de Argentina y Uruguay.

En el dictamen, el juez federal Sebastián Casanello le trabó un embargo por $10 millones y le prohibió la salida del país. Además, el magistrado replicó la medida pero con un embargo de $5 millones al ex socio de Santos, Luis César Zanardi, y para los hermanos de Santos, Micaela Hebe y Rodrigo Ernesto, quienes están acusados como partícipes necesarios.

En la imputación, la Justicia remarcó que la organización bajo la fachada de una agencia de modelos se encargó, desde 2009 hasta 2014, de captar, trasladar –tanto dentro del país como hacia el exterior-, y recibir mujeres mayores de 18 años con el fin de explotarlas sexualmente.

La causa trascendió en los medios en febrero de 2012 cuando la Justicia de Uruguay desbarató una red de prostitución VIP y explotación sexual de adolescentes que tenía conexiones en Buenos Aires.

A partir de esa investigación, seis testigos con identidades reservadas declararon que las mujeres eran obligadas a participar en orgías en galpones del barrio porteño de Palermo, los cuales eran manejados por Santos.

"No todas las mujeres de la agencia de Leandro Santos eran explotadas sexualmente; algunas de ellas se dedicaban a efectuar trabajos de modelaje únicamente. Las otras, inmersas en el contexto descrito, aceptaban tal propuesta como garantía de éxito y por temor a perjudicarse en sus carreras. Incluso, el grado de exposición mediático de algunas de las mujeres que formaron parte de la agencia dificulta aún más que quisieran exponer la realidad de lo que sucedía puertas adentro en aquel entonces y no es casual que su relato se haya limitado a compartir lo que estaba sucediendo con las nuevas ingresantes por empatía, al estar todas inmersas en la misma situación de vulnerabilidad”, explicó Casanello en su resolución.

Y agregó: “Las que pudieron denunciar los hechos investigados manifestaron que muchas compañeras también eran explotadas sexualmente y que ellas habían accedido no solo para 'hacer más dinero' sino también para 'no enojar a Santos, ya que si no accedías a su propuesta ibas a ser dejada de lado en la agencia'. El optar por no denunciar en estos contextos es frecuente y es lo que justamente los explotadores buscan”.

El modus operandi

Una de las denunciantes relató que entre los 2013 y 2014 Leandro y Micaela Santos captaban a mujeres que tenían intenciones de dedicarse al modelaje y, además de darle lugar en desfiles, les ofrecía encuentros con distintos hombres para que les brindaran "servicios sexuales" y luego les retenían un 30% de lo "recaudado".

La denunciante explicó que también les proponían “ciertos trabajos más rentables” en referencia a comidas con empresarios, con gente de muy buen pasar económico, con los fines de ir a cenar y luego intimar sexualmente con ellos a cambio de un dinero que manejarían él y su hermana Micaela Santos (previo descuento de su porcentaje).

Según otras testigos, Santos se molestaba cuando las mujeres se negaban a estos ofrecimientos y luego a modo de castigo solo les ofrecía “presencias en boliches”. A quienes accedían generalmente se les pagaba entre 300 y 350 dólares.

Una de las víctimas reveló cómo eran las orgías que organizaba Santos en los galpones de Palermo: “Cuando llegamos no había cuartos, había un telón que se abría y apareció una cama tipo egipcia y empezó a desnudarse una chica; había droga, el encargado del lugar me encerró en un escritorio porque me dijo que no había tenido relaciones con nadie, y me metió a un tipo y me dijo que si no me iba, por lo que me acosté con él”.

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