A pesar de que la mayor parte de los alimentos evaluados ya cumplen con la primera etapa de descenso de sodio fijada por la ley, los niveles de sal siguen siendo muy elevados en los grupos de alimentos procesados.
Por ejemplo, los
chacinados secos (salame, salamín, etc.) presentan un promedio de sodio de 1336,2 mg cada 100gr de producto;
los chorizos, 1041mg/100gr;
snacks galletas, 873,8mg/100gr;
los chacinados cocidos (salchichas, mortadela, jamón cocido, etc.), 833,2mg sodio/100gr;
los snacks, 767,5mg/100gr;
las hamburguesas 720mg/100gr;
las galletitas crackers sin salvado 566,3mg/100gr;
los empanados de pollo 515,1mg/100gr; y
los panes con salvado 506,8 mg/100gr.
Por otra parte, otros alimentos no incluidos en las metas establecidas por la ley para la reducción de sodio, también tienen alto contenido de sodio:
los aderezos (1228,1mg/100gr),
comidas listas (993,4mg/100gr),
los quesos (703,5mg/100gr),
las tapas de pascualina (625,7mg/100gr),
las tapas de empanadas (618,6mg/100gr), y
las pizzas (505,4 mg/100gr), entre otros.
"Argentina es el primer país de América Latina en regular por ley el contenido de sodio en alimentos procesados, se trata de una ley pionera en la región y es alentador que la mayor parte de los productos de las grandes marcas ya cumplen con las metas de descenso fijadas para esta primera etapa. Sin embargo, el contenido de sodio en los alimentos procesados continua siendo muy alto y por ello es fundamental profundizar el alcance de la ley fijando nuevas y más ambiciosas metas de descenso y extender la regulación al resto de los grupos de alimentos no contemplados por la ley actualmente", sostiene Lorena Allemandi, directora del área de políticas de alimentación saludable de la
Fundación Interamericana del Corazón Argentina.
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