Sebastián Crismanich tenía unos siete años cuando se acercó por primera vez a las artes marciales, aunque no lo hizo solo. Los dos hijos de Daniel Crismanich y Paula Sandoval hicieron honor a su vínculo estando siempre lo más cerca posible, incluso en el mismo deporte: el taekwondo.
"Empecé porque mi hermano hacía taekwondo y quería estar con él. En ese momento, yo practicaba fútbol, que era lo que más me gustaba. Sinceramente, no tenía carácter para un deporte de combate", reconoció el flamante medallista olímpico. Mauro fue quien le dio el primer empujón.
Precisamente Mauro fue el primer y único argentino en ganar una medalla mundial en la disciplina. El mayor de los hermanos ganó la presea de bronce en 2009 en Dinamarca. "Mi hermano ya cumplió su sueño y está en la historia del taekwondo argentino. Sé que serán difíciles de superar mis logros, pero mi sueño es ganar la medalla", dijo Sebastián antes de partir hacia Londres.
Este correntino nació el 30 de octubre de 1986, tres años después de las elecciones que llevaron al gobierno a Raúl Alfonsín y cuatro meses después de que Diego Maradona levante la Copa del Mundo en México, tiene en su palmarés las medallas de oro en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 y el Campeonato Panamericano de Querétaro 2011, clasificatorio para los Juegos Olímpicos.
"Más que una responsabilidad pienso que es un apoyo importante colgarme la bandera celeste y blanca y a todo un pueblo; es un empujón que me da para sacar lo mejor de mí ese día. No voy a estar peleando solo, y justamente es por el apoyo que me dan que me siento así", decía con humidad este campeón, que como en el tema de León Gieco se fue de Corrientes, pero llegó a Londres para colgarse nada menos que la de oro.