A su profesión de actriz se suma su rol más importante: el de madre, el protagónico de su vida.
“Cuando Miranda nació, fue muy difícil salir a trabajar. Lo hice siendo ella muy chiquita, pero me sentía culpable. Hoy por hoy trato de no ser una mamá culposa, de decirle a Miranda que mamá disfruta de lo que hace, que la pasa bien, como para mostrarle que en definitiva yo soy feliz con lo que hago. Si yo le demuestro que me voy con culpa a trabajar no está bueno para ella”.