Entre los siglos XV y XVI uno de los entretenimientos que estaba de moda en Inglaterra era la danza Morris. Se trataba de un vigoroso baile tradicional en el que hombres disfrazados representaban ritos, actividades y leyendas como por ejemplo a Robin Hood. Entre los personajes favoritos jamás faltaba el jinete, que se movía con gracia y velocidad mostrando un armazón de mimbre alrededor de su cintura, lo que representaba al caballo que supuestamente estaba montado y se lo conocía como “hobbyhorse”. Con el tiempo “hobbyhorse” se transformó en un juguete para niños que era mucho más simple y consistía en un palo con cabeza de caballo y riendas. El juguete fue tan popular que su nombre pasó a ser sinónimo de pasatiempo o actividad recreativa.