El faro es uno de los juegos de círculo y casino más antiguos. Pertenece a la familia del lansquenete, y según indican las referencias históricas, se cree que se originó en Italia como una derivación de aquel juego.
El faro era muy popular en la corte de Luis XIV de Francia. Siglos más tarde era habitual encontrar en cualquier rincón del Far West un croupier con su tapete de juego, su baraja y su ábaco. Sin embargo, el juego fue desapareciendo de los casinos durante el siglo XX, y sustituido por otros juegos más ventajosos.

El faro es un juego de puro azar, que ha sido comparado al juego de la ruleta con cartas. El objetivo consiste en acertar el número de la carta próxima a ser descubierta por el croupier. Pueden participar tantos jugadores como lo deseen. El juego es individual contra el banquero, que generalmente representa a un casino donde se celebra el juego y también hace de croupier. Los jugadores son apostadores y en ningún momento tocan las cartas, cuya manipulación es tarea del croupier.

Para jugar al faro se utiliza una baraja inglesa normal de 52 cartas, sin comodines. Las cartas no tienen ningún valor especial, solo interesa su índice. Los jugadores apuestan contra la banca colocando sus fichas sobre un paño o tablero especial en el que se encuentran representadas las trece cartas del palo de picas.

El tablero de apuestas mide alrededor de un metro de largo por medio metro de ancho. En este tablero aparecen las treces cartas de picas, sobre las que se harán las puestas, en dos filas. En la más cercana al banquero, se encuentran las cartas del as al seis (as, dos, tres, cuatro, cinco y seis), de izquierda a derecha de éste. La segunda fila, más alejada del banquero, va de derecha a izquierda, desde el ocho, que queda sobre el seis, hasta el rey, que queda en la misma columna que el as (ocho, nueve, diez, jota, reina y rey). A la derecha del banquero, en una séptima columna y colocada a una altura intermedia entre las dos filas, aparece el siete.

Entre estas cartas y los bordes del paño o de la mesa de juego queda suficiente espacio para que los jugadores puedan dejar su dinero sin que se confunda con sus apuestas. También el banquero deja su dinero allí, así como el ábaco que utiliza para llevar la cuenta de las cartas que han salido.

En cada turno de juego, el banquero descubre dos cartas del mazo.
La primera señala el número ganador del banquero y la segunda el de los jugadores que han colocado sus apuestas sobre la carta del mismo índice que hay en la mesa. Las apuestas también puede hacerse entre dos cartas contiguas de la misma fila o sobre las dos de la misma columna.

En estos casos, la apuesta se coloca en el espacio que queda entre las dos cartas. Estas apuestas son en su totalidad para cualquiera de las dos cartas entre las que se encuentra colocada la apuesta, por lo que, si gana el banquero, éste se lleva toda la puesta. Si gana el jugador, el banquero le paga el total de la puesta, como si estuviera sobre una de las cartas. El juego comienza cuando el croupier abre la mesa de juego y admite las apuestas de los jugadores, indicando también la cantidad máxima que está dispuesto a cubrir.

Luego baraja las cartas, las da a cortar a uno de los jugadores y las coloca boca arriba en el distribuidor. Una vez preparado el juego, los jugadores hacen sus apuestas y el juego queda dispuesto para iniciar la primera jugada de dos cartas. El croupier retira la primera carta (la soda) y la coloca a la izquierda. Sobre esta última carta se irán colocando las cartas favorables a los jugadores. A continuación, el croupier retira la siguiente carta y la coloca a la derecha, de modo que también queda descubierta la tercera carta del mazo sobre éste. Si esas dos últimas cartas son del mismo índice, el banquero gana la mitad de lo apostado en esa carta.

Contacto

Registro ISSN - Propiedad Intelectual: Nº: RL-2025-11499155-APN-DNDA#MJ - Domicilio Legal: Intendente Beguiristain 146 - Sarandí (1872) - Buenos Aires - Argentina Teléfono/Fax: (+5411) 4204-3161/9513 - [email protected]

Edición Nro. 15739

 

Dirección

Propietario: Man Press S.A. - Director: Francisco Nicolás Fascetto © 2017 Copyright Diario Popular - Todos los derechos reservados