Sin dudas, el deporte más antiguo es la lucha libre. Se practica desde los tiempos del “Homo erectus” prehistórico. En los relieves egipcios del año 2000 Antes de Cristo se encontraron una sucesión de dibujos similares al actual “storyboard” cinematográfico, que no eran otra cosa que secuencias de lucha libre. Luego, la disciplina fue cultivada por griegos y romanos, quienes originaron miles de variantes. Las más conocidas son la lucha bretona y el sumo. A tal punto se ha identificado la lucha libre con la cultura popular que en países como Estados Unidos y México se ha convertido a los luchadores en verdaderos ídolos de acción, donde las máscaras de coloridas formas se han convertido en el atuendo infaltable de un buen luchador. En nuestro país, la lucha libre también tuvo su época de oro con el inolvidable Martín Karadagián y sus Titanes en el Ring y actualmente con 100% Lucha. La lucha libre (catch en inglés) es una pelea sencilla y primordial: son dos contricantes en la arena, y gana quien logra tirar al otro a la lona, mientras el árbitro cuenta hasta tres.