Aunque se trata de un juego sencillo, La Sueca requiere de cierta estrategia y conocimiento entre los miembros de la pareja, para poner que se puedan disponer en la mesa las cartas de manera complementaria y lograr un pasatiempo entretenido.
Sencillo y divertido. Así puede definirse a La Sueca, juego de baraja francesa de origen portugués, del que pueden participar cuatro jugadores. Claro que, a pesar de ser un juego fácil, requiere de un tiempo mínimo de dos horas para desarrollar cada partida.
El objetivo de La Sueca es ganar cuatro juegos antes que lo hagan el resto de los contrincantes, consiguiendo en los diferentes pozos cartas que sumen más de 60 puntos. Los jugadores deben formar parejas, sentándose enfrentados entre sí.
Es necesario utilizar sólo 40 cartas de la baraja francesa, para lo cual se deben descartar los ocho, los nueves y los diez. El orden de las cartas va de mayor a menor en cada palo, comenzando por el as y siguiendo por el 7, el rey, la jota, la dama, el 6, el 5, el 4, el 3 y el 2.
Las cinco cartas inferiores no tienen valor en puntos, ya que los mismos se concentran de la siguiente manera: As: 11 puntos; 7: 10 puntos; Rey: 4 puntos; Jota: 3 puntos; Dama: 2 puntos. En cada palo hay un total de 30 puntos en juego, lo que suma un total de 120 en la baraja completa.
La carta de mayor valor será la ganadora del pozo en juego en ese momento. En La Sueca las cartas se reparten de acuerdo al sentido de las agujas del reloj. El que reparte debe entregar diez a cada participante.
La carta inferior del mazo, que será la última que el dador se da a sí mismo, debe descubrirse para convertirse en el palo de triunfo.
En cada Sueca hay un palo de triunfo, que tiene preferencia sobre el resto de los palos. Es decir que si un jugador tira un as de un palo que no es el de triunfo y otro 'triunfa' con una carta de menor valor, será, igualmente, el vencedor y quien se llevará el pozo.
Dicho pozo se va armando de la siguiente manera: cada jugador, a su turno, juega sobre la mesa una de las cartas que tiene en su mano. El resto de los participantes deben responder a ese palo, tratando de superar en el valor de las cartas.
Si no lo tienen, pueden responder con un triunfo, si consideran que el pozo es importante. Un pozo se arma con cuatro cartas, lo que quiere decir que, una vez que todos hayan jugado una de su mano, se llevará el pozo el que haya echado la de mayor valor o triunfado.
Si dos jugadores juegan un triunfo, también será ganador el que haya tirado la de mayor valor entre las dos. El jugador que se lleva el primer pozo será el que salga en la siguiente vuelta. Una vez que se han jugado los diez pozos, cada pareja debe tomar el montón de cartas recaudadas y proceder al recuento de puntos. El que sume 60 o más, será el ganador. Si una pareja gana más de 60 puntos debe anotarse el juego, dejando por sentado que, para ganar la partida, es necesario ganar cuatro juegos. Si durante el primer juego la pareja sobrepasa los 90 puntos se anota dos juegos.
Es necesario aclarar que la pareja no debe anotarse el total de puntos ganados sino el juego.