Héctor Baillié se hizo cargo del plantel, luego de unas primeras fechas sin resultados positivos bajo la conducción de la dupla técnica Alaniz-Rodríguez. La misión parecía imposible, el equipo estaba hundido en la tabla de los promedios, teniendo al más cerca a diez puntos o más. No pocos lo dieron como descendido...
El entrenador, que además de acomodar al equipo, le metió mucho inflador anímico, siempre declaró que el objetivo era clasificar al octogonal por el segundo ascenso.
Y así ocurrió. Entonces, los hinchas se manifestaron en el último partido de local con cánticos y banderas de agradecimiento para Baillié, también para los jugadores. Luego llegó la eliminación en los cuartos final del reducido, al caer 1 a 0 con el gran candidato Leandro N. Alem en su cancha de General Rodríguez, pero el reconocimiento a la labor realizada se mantiene intacto.
Ahora, tras unos días de impasse, el cuerpo técnico tendrá que reunirse con los directivos para saber sí están dadas las condiciones para seguir. Héctor Baillié desea continuar, pero pondría una serie de requisitos a cumplir, ya que durante el pasado torneo, se le puso el pecho a un montón de situaciones adversas.
Y esto tendrá aparejado que para cumplimentar esos pedidos hará falta un aumento del presupuesto, generando recursos económicos y ahí radica el gran inconveniente. El Tambero tiene la prioridad, aunque el entrenador también analiza otras ofertas. ¿Tendrá una nueva posibilidad de dejar atrás la desafiliación?
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