El análisis del tandilense en la entrevista con TyC Sports grafica lo que fue el encuentro: "No tuve puntos de quiebre en contra, pero estuve cerca de perder. Fue un partido muy raro". Y así lo fue desde el arranque ante uno de los jugadores más desconcertantes de circuito. El croata clavó 35 aces. Es decir, casi un set y medio ganados desde saques directos y, de ser puntillosos, con su saque se habrán contado -como mucho- 15 peloteos del fondo de cancha.
Luego de un primer set de resolución rápida por el quiebre en el primer game que consiguió el tandilense, el trámite se empantanó. Saque a saque, tal cual lo señala la ley de Karlovic, el juego se hizo a su medida y Del Potro no pudo marcar su ritmo. Nunca. Así fue como el tandilense cayó en el único peloteo que tuvo en el segundo set. En el tiebreak croata encontró un desconcierto rival y aprovechó a la perfección con una de sus toscas derechas invertidas y estiró la batlla.
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Los últimos dos sets se mantuvieron bajo el mismo ritmo. Saque a saque y Del Potro buscando amortiguar la potencia del servicio croata. A pura jerarquía, el tandilense se mantuvo alejado de un peligro real y obtuvo el quiebre que le dio el tercer set por 6-3.
La última manga no mostró cambios en el contexto. La diferencia fue un revés. Si, ese revés que lo tuvo a maltraer durante varios meses a Juan Martín apareció en plenitud y como un estiletazo le otorgó el quiebre del 6-5. Allí, con su saque, La Torre no falla. Sentenció el encuentro con un 7-5 en el cuarto set de un partido que duró 3:30 (igual que el de Fede Delbonis contra Marin Cilic)y terminó una de las tareas más engorrosas que puede existir para un tenista: ganarle a Karlovic.