Uh, me falló el GPS", bromeó a modo de disculpa Ricardo (43), después de llevarse por delante a una vieja (perdón, una señora mayor) con el barrenador de su hijo. Así estaba el día: tan perfecto, que hasta a los más grandotes les brotó el niño de adentro y compitieron con los jovencitos en el arte de domar la olas en busca de llegar lo más cerca de la orilla posible montados en ellas.
Desde bien temprano, por la mañana, el cielo lució con un celeste inmejorable. Sobre las 10, ya había 28 grados, y aunque al entrar la tarde la temperatura no excedió los 31 grados, la ausencia de viento y el poder del sol transformaron a la jornada en la mejor de todo el verano. A ese marco se asoció el mar que, al igual que en la víspera, apareció planchado a lo largo de toda la franja costera, con olas espaciosas (una cada seis segundos o más), una temperatura muy agradable y carencia total de correntadas, por lo que, una vez supera la rompiente leve, uno podía meterse hasta un nivel con el agua por la cintura o el cuello, y simular que se encontraba en una pileta con agua salda.
Ni siquiera fue necesario llegar a la orilla provistos de una toalla, porque, a poco de salir del mar, y gracias al esplendoroso sol, la piel y hasta el traje de baño no tardaba en secarse. El mar, templado y manso como pocas veces se lo pudo disfrutar, fue el sitio de reunión obligado para miles de turistas que resolvieron acampar, durante buena parte del día, bien cerca de la orilla; incluso, con las sillas sobre el agua misma.
"Es cierto, es un día espectacular aseguró José Díaz (21), uno de los organizadores de playa del B12 en Punta Mogotes- sin viento, con sol, ni una nube y mucha gente. La gente está muy feliz, son los días que más disfrutan, y a uno les gusta ver a los turistas contentos".
Un día que le permitió a los que alquilan los juegos de agua, frotarse las manos. O la tradicional Banana (con capacidad para diez personas) o el Sillón (que traslada a cuatro), diversiones por demás saladitas para los bolsillos normales.
La Banana cuesta 120 pesos por persona y, el Sillón, 200, valores que no se condicen con los 20 minutos o media hora que duran cada una de estas excursiones a alta mar. Pero con un día como el da ayer, no hace falta gastar dinero para divertirse. Una corrida al mar y muchas ganas de pasarla bien, fueron suficientes. Claro que lo bueno, dicen, no dura para siempre. Por la tardecita apareció algo de viento y con algunas nubes que llegaron cargadas con la lluvia que algunos ya habían anunciado caería en horas de la noche. Para hoy se espera menos calor pero playa asegurada para los consecuentes del sol.i