Entre arroyos y cumbres serranas, a 600 kilómetros de Buenos Aires existe un paisaje cautivante, ideal para un descanso renovador. La Comarca, tal como se conoce a esta región, se divide entre un silencio relajante y aromas diversos que hacen de esta escapada casi un lugar de purificación espiritual. El balneario, arboledas y las parrillas, saben estimular los sentidos.
Un lugar único a sólo 600 km. de Buenos Aires, donde la naturaleza y la tranquilidad parecen elementos extraños en esta provincia, y son inherentes a cada uno de los rincones del fértil valle, donde la gama de verdes se expone en toda su plenitud y el murmullo del agua acaricia los oídos. Un amplio abanico de posibilidades, para todos los gustos y edades, las cuales sin dudas, hacen inolvidable la experiencia vivida.
La Comarca de Sierra de la Ventana hace oír su música silvestre y su apacible silencio, deja escapar sus exquisitos aromas, tienta con sus sabores típicos, invita a través de la amabilidad del lugareño, y convence con su promesa de tranquilidad y seguridad.
Y así se presenta como un destino turístico donde hallar el relax deseado, mientras aguardan otros tantos atractivos ocultos e inimaginables para sorprenderlo.
Aquí se puede disfrutar de toda la generosidad que tuvo la naturaleza, combinada con un legado histórico de una época dorada.
Cada sendero que se recorra, cada lugar que se investigue, dará la oportunidad al visitante de conocer y descubrir nuevas bellezas y acopiar experiencias para enriquecer su vida.
Cascadas, toboganes y pequeñas piletas con importantes caídas de agua, encajonadas entre paredones, en su estado más puro, representan vida al aire libre.
El agua y el viento libraron aquí una morfología naturalmente artística que se llaman geoformaciones. Tal es el caso del famoso Hueco en la cumbre del Cerro Ventana.
Así, entre tantos arroyos y cumbres serranas, desborde de aire puro y naturaleza, esbozan una comarca dotándola de privilegios, colmándola de paisajes cautivantes que llaman al descanso renovador. La idiosincrasia de su gente captura las emociones, contagia su calma y acoge en la calidez de sus cabañas.
Descubrir la Comarca de Sierra de la Ventana es impregnarse de un paisaje de imponderable belleza, enraizada con la historia de toda la región.
Cada espacio ofrece un rincón para descubrir, un ejemplo vivo de la conjunción que la sorpresa y el disfrute proporcionan sin mezquindades.
Deleitarse en todos los sentidos con la experiencia de una jornada silvestre, dejarse invadir por el verde fresco y limpio de estas sierras únicas, ajenas y muy distantes de Tandil, aprovechar una caminata por senderos y encantarse con el trinar de los pájaros, olvidando por un momento el ajetreo citadino, respirar hondo y descargar tensiones, mirar el cielo despejado, sentir la brisa y evadir aunque sea un momento el sofocante urbanismo gris.
Sitios a visitar
Combinación de privilegios de la naturaleza y construcciones del hombre, esta localidad turística exhibe sus desniveles, cursos de agua y arboledas atrayendo a los visitantes con su belleza paisajística y brindándoles todas las comodidades.
Encantadores y relajantes balnearios congregan durante todo el año a familias y grupos de amigos decididos a disfrutar de entretenidas jornadas en contacto con la naturaleza.
Ubicados sobre el arroyo San Bernardo y el río Sauce Grande se extienden espesamente arbolados y parrillas. Placenteros días de sol se pueden disfrutar en los balnearios El Dique, La Hoya, Los Angelitos, Los 3 Alamos, El Diquecito de San Bernardo y el Complejo Piletas Municipales. Elevándose sobre la margen del río Sauce Grande, el magnífico Cerro del Amor permite observar desde su cima las más hermosas vistas panorámicas de la ciudad y el cordón serrano. Sólo basta escalar sus escasos 400 metros de altura para deslumbrarse con las postales que se dibujan a sus pies y más allá.