Es una denominación nueva, pero nombra a un patrón de abuso emocional conocido. Se trata de un estereotipo de abuso emocional en el que la víctima es manipulada para que llegue a dudar de sí misma. Esto hace que las personas se sientan ansiosas y tengan una gran confusión

No aparecen nuevos patrones de abusos, se le da nombre a los abusos que siempre han existido. Poner nombre es una manera de identificar, de poder denunciar, de buscar ayuda; nombrar es visibilizar, es la posibilidad de salir de un vínculo que hace daño.

Al término se lo utiliza en inglés y viene de la película, hoy un clásico de Hollywood, llamada “Gaslight”, en la que un hombre manipula a su mujer para que crea que está loca y así robar su fortuna escondida. Él esconde objetos (cuadros, joyas) haciéndole creer a su esposa que ella ha sido la responsable, aunque no se acuerde, entre otras situaciones. Esta película retrató por primera vez de forma contundente los alcances de esta cruel manipulación que termina por anular la voluntad de la víctima, quien a través del abuso termina por admirar a su propio verdugo.

El Gaslighting por lo general ocurre de manera gradual en una relación, tan gradualmente que las acciones de la pareja abusadora parecen inofensivas al principio. Con el tiempo, la víctima empieza a sentirse confusa, ansiosa, aislada y deprimida, e incluso pierde el sentido de lo que está sucediendo realmente.

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El abusador confunde a la víctima, para que en medio de la ambigüedad, esta se considere al borde de la locura dudando sus sentidos, de su razonamiento y hasta de la realidad de sus actos para convertirla en alguien absolutamente dependiente. Personas con perfiles psicópatas y/o narcisistas utilizan esta forma de abuso para producir la erosión del sentido de identidad de sus parejas. Esta manipulación es utilizada consciente o inconscientemente en las relaciones. Esta forma de abuso psicológico es muy sutil, tiene un accionar lento y por eso hace dudar a la víctima y a continuar con relaciones tóxicas.

Frases como “estás loco/a, eso nunca ocurrió“, “estás haciendo las cosas mal” o “sos demasiado sensible“, son algunas de las utilizadas comúnmente en estos casos. Simples negaciones por parte del abusador de que determinados eventos hayan ocurrido, hasta escenificaciones de entornos extraños para desorientar a la víctima.

Estos son los diez signos principales del Gaslighting que comienza a sentir quien lo sufre:

1- La víctima duda constantemente de sí mismo.

2- Se empieza a cuestionar si es demasiado sensible.

3- A menudo se siente confundido/a y tiene dificultades para tomar decisiones simples.

4- La víctima se disculpa constantemente.

5- No puede entender por qué es tan infeliz.

6- A menudo disculpa el comportamiento de esa persona.

7- Siente que no puede hacer nada bien.

8- A menudo se siente como si no fuera lo suficientemente bueno/a para los demás.

9- Tiene la sensación de que antes solía ser una persona más segura, relajada y feliz.

10- No se comunica realmente con sus amigos y familiares, por lo que evita explicar las cosas que suceden.

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