Jorge Bergoglio compraba los diarios en el puesto ubicado en Hipólito Yrigoyen, esquina Bolívar, justo frente a la Plaza de Mayo; hasta que su destino cambió y dejó la Ciudad de Buenos Aires para convertirse en el líder de la religión católica.
Sin embargo, el ahora Papa no se olvidó de su canillita amigo y fue entonces cuando decidió llamarlo ayer al mediodía para cancelar su suscripción. Pero, ante el sorpresivo llamado, el dueño del puesto, Daniel Del Regno, no le creyó.
"Hola, Daniel, habla el cardenal Jorge", le dijo el Sumo Pontífice. Pero el vendedor, pensando que un amigo le estaba haciendo una broma, le contestó: "Dale, Mariano, no seas boludo".
"En serio, soy Jorge Bergoglio, te estoy llamando desde Roma", insistió Francisco. En ese momento, Del Regno rompió en llanto. "Me agradeció por el tiempo en el que le acercamos el diario y me mandó un saludo para la familia", sostuvo el hombre al diario La Nación.
"Los domingos, a las 5.30, él pasaba por el quiosco, compraba el diario, charlaba unos diez minutos y se tomaba el colectivo 28 para ir a Lugano a dar mate cocido a chicos, a gente enferma", contó el canillita emocionado.
¿Qué harías si te llamara el Papa?