Se “apropian” de los lugares para estacionar y cuando los padres llegan con sus hijos les exigen dinero para permitirles dejar los autos unos minutos. Ya hubo casos de amenazas y robos a los chicos.
Los padres que llevan a sus hijos a la escuela con sus autos son las nuevas víctimas de los trapitos. En muchos establecimientos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en el Conurbano comenzaron a aparecer cuidacoches que, aprovechando el apuro, les exigen dinero para poder estacionar durante unos pocos minutos.
Según se denunció, también los hogares de día y geriátricos son lugares que convocan a los trapitos, una práctica penada por la ley pero que una y otra vez logra burlar los controles policiales.
"Ya no es el fin de semana durante los partidos de fútbol o los recitales, ahora también quieren asegurar sus recaudación ilegal el resto de los días", afirmó Javier Miglino, titular de Defendamos Buenos Aires.
Según el abogado, "estas mafias se apropian de los lugares para estacionar una hora antes del horario escolar para exigir dinero a los padres que llegan 10 minutos antes con sus coches". "Los tenemos detectados en Almagro, Belgrano, Núñez y Recoleta, pero también en Olivos, Vicente López y San Isidro", agregó Miglino, que explicó que "esta modalidad empezó hace un año cuando estas mafias tomaron por asalto las calles adyacentes a los establecimientos educativos".
El abogado señaló: "Hemos denunciado estas actividades a Bullrich (Esteban, ministro de Educación porteño) y a De Lucía (Nora, su par bonaerense), pero nos han dicho que ellos no pueden hacer nada".
Según el especialista, ante la exigencia de los trapitos se han generado discusiones y peleas que muchas veces derivaron en denuncias penales por coches rayados, espejos rotos e incluso intentos de robo.
"La misma metodología aparece replicada en Provincia, donde estos grupos organizados copan las calles una hora antes del comienzo de las clases", aseguró Miglino, quien dijo que "se ha pedido la intervención de las autoridades educativas para evitar el desamparo de los chicos".
Según dijo el experto, "después de la negativa de sus padres a entregar dinero muchas veces los alumnos tienen que salir solos de la escuela y quedan a merced de estos sujetos que los identifican y por venganza les roban la mochila o el celular".
El titular de Defendamos Buenos Aires agregó que cambiando los barrios del norte de la ciudad por Flores lo mismo ocurre con los geriátricos.
"Ya no les alcanza con lo que roban en los estadios los fines de semana, ahora estas mafias que operan bajo la protección de las barras bravas encontraron otros resquicios donde desarrollar su actividad", señaló Miglino.
"Si no los frenamos pronto los tendremos en la puerta de nuestras casas aprovechando las restricciones cada ve mayores al estacionamiento vehicular", finalizó.i
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