En su último día de la gira por Cuba y Estados Unidos, el papa Francisco visitó en Filadelfia una prisión y saludó personalmente a un centenar de detenidos, criticando a los sistemas penitenciarios que "no buscan generar nuevas oportunidades".
El sumo pontífice cumplió con una actividad que a menudo forma parte de sus viajes pastorales, dirigiéndose a la prisión de Curran-Fromhold en las afueras de la ciudad.
"He venido como pastor pero sobre todo como hermano a compartir su situación y hacerla también mía", dijo en un discurso antes de estrechar la mano uno por uno a los convictos sentados en filas en un amplio hall.
En su mensaje en español, criticó que "es penoso constatar sistemas penitenciarios que no buscan durar las llagas, sanar las heridas, generar nuevas oportunidades".
"Este momento en su vida solo puede tener una finalidad: tender la mano para volver al camino, tender la mano que ayude a la reinserción social", aseguró, señalando que esto "levanta la moral de toda la comunidad".
Una vez finalizado el discurso del pontífice, los reclusos le regalaron una silla de madera hecha por sus manos en el penal.
La visita del papa a la prisión tuvo lugar poco después de una reunión que sostuvo con un grupo de víctimas de actos pedófilos cometidos por sacerdotes, educadores y miembros de sus familias, en la que prometió que "todos los responsables rendirán cuentas".
El papa cierra su visita a Filadelfia y Estados Unidos por la tarde con una misa en el festival de familias católicas.