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Turismo
15 | 11 | 2015
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Senderismo, desafío de huellas aventureras

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Intenso, transformador y espiritual, son algunas de las descripciones que engloban a esta curiosa manera de hacer turismo. Los itinerarios diferentes que ofrecen las cinco huellas reconocidas a través de siete provincias, explican por qué desde tiempos remotos el territorio cautivó a visitantes de todo el mundo para enfrascarse en caminatas riesgosas y, simplemente, andar.

Senderismo, desafío de huellas aventureras
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No hay una sola manera de recorrer el país y sus bellezas naturales lo explican. Por aire, río o tierra, la Argentina es una invitación a propios y extraños para aventurarse y, de hecho, perderse por sus caminos.

En este sentido, el vasto territorio cuenta con cinco magníficas huellas en desarrollo para conocerlo, andando a pie.

En esta particular manera de vivenciar una experiencia distinta, el senderismo de largo recorrido es una opción de viaje transformadora, que amplía horizontes físicos, mentales, espirituales y de conocimiento en quien lo practica y es a la vez, para el país, un recurso potente para diseñar propuestas turísticas innovadoras, capaces de contribuir con los procesos de desarrollo territorial, integración regional e inclusión productiva.

Entendiéndolo así, el Ministerio de Turismo de la Nación se propuso poner en valor el patrimonio natural y cultural de cada una de las regiones del país, contemplando espacios y áreas emergentes que se complementan con la oferta más consolidada, y logró conformar en los últimos años cinco Huellas a lo largo de siete provincias, que en total comprenden 62 etapas.

Entre ellas, la Huella Andina Patagónica es la más desarrollada: abarca 42 etapas y recorre el oeste de Neuquén, Río Negro y Chubut. Este sendero, que transcurre por la Reserva de Biósfera Andino Norpatagónica -declarada como tal por la Unesco en 2007- está diseñado principalmente para caminantes con poca experiencia y se lo reconoce por su particular marcación celeste y blanca, que va acompañada de carteles en las cabeceras de cada una de las etapas, con información básica para la planificación de recorridos.

De todas maneras siempre se deberá chequear el estado de cada etapa en la página web www.huella andina.tur.ar y refrendarla en las oficinas de informes de las secretarías de Turismo municipales en las seccionales de guardaparques.

Mirando al Sur

Se trata de una senda troncal de 570 Km que une el lago Aluminé, en el norte, con el lago Baguilt, al sur, y que permite visitar cinco parques nacionales: Lanín, Nahuel Huapi, Los Arrayanes, Lago Puelo y Los Alerces. Paso a paso, mientras se camina por esta huella, se pueden revivir historias de pioneros, expedicionarios, inmigrantes, artistas y pobladores originarios, a más de descubrir los secretos de la naturaleza exultante de la Patagonia cordillerana.

La Huella Andina del Norte está en pleno desarrollo en Jujuy: hasta el momento comprende sólo cinco etapas y abarca desde las quebradas a las yungas.

Desde la Quebrada de Humahuaca, ancestral punto de partida en el corazón jujeño, el sendero andino sube y vuelve a bajar hasta desembocar en el Parque Nacional Calilegua y su fiesta selvática; en su recorrido se escuchan los ecos de una civilización milenaria, que se fusionó con la hispana y dio frutos en una tierra mestiza para siempre. Este camino exige adaptación a la altura, que se mide en miles de metros, y buen estado físico, pues es para andar acompañados por el vuelo gigante de los cóndores al borde de profundos precipicios y transitar las escaleras de piedra de la cultura incaica.

Sí, no hay que pasar por alto algunos posibles inconvenientes en relación a la altura. Subestimarla, puede generar consecuencias peores y desaprovechar sus encantos.

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