La presidencia de Raúl Alfonsín se inicia en 1983 para poner fin a la cruenta dictadura militar de siete años y con la responsabilidad de retomar y asegurar la senda democrática, de la que se cumplen 35 años

Hace exactamente 35 años una multitud se volcaba a las calles para celebrar el retorno de la democracia de la mano de Raúl Alfonsín, que ese día asumía la presidencia de la República y abría una nueva etapa de la historia con un discurso desde los balcones del Cabildo, frente a la Plaza de Mayo y tras un histórico y multitudinario cierre de campaña en la avenida 9 de Julio, en el que Alfonsín llamó a terminar con la violencia y bregó por la libertad, la justicia social y la democracia.

Luego del amplio triunfo electoral del 30 de octubre, en el que cosechó el respaldo de casi el 52 por ciento de los argentinos, Alfonsín representaba el fin de casi siete largos años de lo que fue la más atroz, sangrienta y nefasta dictadura, signada por el terrorismo de Estado y el aniquilamiento de las bases productivas. Uno de sus primeros actos de gobierno, apenas 3 días después de asumir, fue firmar dos decretos en los que se procedía a enjuiciar a los miembros de las tres juntas militares que usurparon el poder el 24 de marzo de 1976, y a las cúpulas guerrilleras.

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La desaparición forzada de personas, el terror, las torturas y los asesinatos habían calado hondo en la sociedad y dejado huellas que acrecentaron la presión internacional sobre el régimen, que buscó legitimarse primero con el Mundial de Fútbol '78 y, luego, con la suicida aventura de la guerra de Malvinas.

Jaqueada por las denuncias realizadas por dirigentes políticos y de organizaciones de derechos humanos en el exterior, por el descalabro financiero y, finalmente, por la derrota de Malvinas, la Junta Militar se vio forzada a encarar una salida electoral que le abriera paso al regreso de la democracia.

Si bien los militares aspiraron a alcanzar un acuerdo con los partidos políticos para que, por sobre todas las cosas, se les garantizara que no se investigarían sus responsabilidades en la desaparición de personas, su enriquecimiento ilícito y sus actos de corrupción, sus pretensiones fueron condenadas al fracaso.

El creciente estado de movilización social y la firme negativa del entonces candidato Alfonsín a prestar acuerdo a cualquier arreglo que desconociera el veredicto de las urnas, convencieron a los jerarcas del régimen de que no lograrían una salida negociada y recurrieron entonces a un último manotazo con la denominada 'autoamnistía'.

Durante su mandato, Alfonsín debió afrontar dos grandes desafíos: la consolidación de la democracia y un gobierno condicionado por la crisis económica y una escalada inflacionaria, desatadas luego de que recibiera un país quebrado debido a una desastrosa administración llevada a cabo por los jerarcas militares.

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El día en que Bignone le entregó el bastón presidencial a Raúl Alfonsín

Así, con la llegada al poder del líder radical, terminaría una etapa de la historia argentina signada por más de cinco décadas de permanente oscilación entre gobiernos democráticos y regímenes dictatoriales, iniciada en 1930 con el golpe de Estado que derrocó a Hipólito Yrigoyen, tan sólo catorce años después de inaugurada la vida democrática en el país.

EL DÍA QUE SE CONDENÓ A LAS JUNTAS MILITARES

La del 9 de diciembre de 1985 fue una jornada histórica para la justicia argentina: ese día la Cámara Federal de Apelaciones condenó por crímenes de lesa humanidad y graves violaciones a los derechos humanos a los principales responsables de las tres juntas militares que habían gobernado el país entre 1976 y 1983.

La sentencia dada a conocer en una sala colmada de público, fue el corolario de un proceso judicial iniciado el 22 de abril de ese año y que se convirtió en el primero en su tipo llevado a cabo en Latinoamérica contra autoridades de facto acusadas de orquestar una sangrienta represión.

La base para plantear la acusación contra los 9 ex comandante fueron los testimonios vertidos en el libro Nunca Más, tal el título que se le dio a la compilación que hizo la Comisión Nacional por la Desaparición de Personas (CONADEP), en la que se reunieron más de 9 mil denuncias de flagrantes violaciones a los derechos humanos. La CONADEP, presidida por el escritor Ernesto Sábato, le había entregado en setiembre de 1984 al presidente Raúl Alfonsín el informe final de lo recabado por la comisión en torno a las torturas, asesinatos y desaparición de personas.

"Señores jueces, nunca más", la frase que pasó a la historia
El fiscal del juicio a las juntas militares de la última dictadura y su emotivo discurso

Jorge Rafael Videla fue condenado a reclusión perpetua; Emilio Eduardo Massera a prisión perpetua; Orlando Ramón Agosti a 4 años y seis meses de prisión; Roberto Eduardo Viola a 17 años, y Armando Lambruschini a 8 años. Omar Domingo Graffigna, Leopoldo Fortunato Galtieri, Jorge Isaac Anaya y Basilio Lami Dozo, por su parte, fueron absueltos.

El tratado por el Beagle

El Tratado de Paz y Amistad firmado entre Argentina y Chile en 1984 fue otro de los aportes del gobierno de Alfonsín a la pacificación, en este caso con el país vecino con el que estuvimos al borde del conflicto armado en diciembre de 1977.

El acuerdo determinó 'la solución completa y definitiva de las cuestiones a que él se refiere', esto es la fijación del límite entre los dos desde el canal Beagle hasta el pasaje de Drake al sur del cabo de Hornos.

• 3 DE JUNIO DE 1987

CON FUERTE DEBATE SE SANCIONA LA LEY DE DIVORCIO

Uno de los principales aportes de la joven democracia a la modernización de la legislación civil fue la Ley de Divorcio Vincular, sancionada en medio de un fuerte debate nacional y con la decidida oposición de la Iglesia y de los sectores más conservadores de la sociedad. El 3 de junio de 1987 se sancionó la Ley de Divorcio Vincular alrededor de la cual se constituyó un importante consenso legislativo: 170 de los 254 diputados nacionales levantaron su mano para cambiar la historia de miles de parejas. La Ley de Divorcio fue tomada por muchos como una nueva libertad, un acercamiento al Primer Mundo, después de los años negros del Proceso.

• 1985 Y 1988

DEL PLAN AUSTRAL AL PLAN PRIMAVERA

En lo económico la inercia que provocaron las recetas neoliberales aplicadas por el gobierno militar complicaron los primeros años del gobierno de Alfonsín, dando lugar al 'Plan Austral', que, ideado y ejecutado por el ministro de Economía Juan Vital Sorrouille, creo la ilusión de la recuperación económica y la permitió al radicalismo ratificar su mayoría en las legislativas de 1985. Sin embargo, hacia 1988 un rebrote inflacionario forzó a crear un nuevo programa, conocido como 'Plan Primavera', que no lograría evitar la hiperinflación de 1989, que terminaría en la renuncia de Alfonsín y en una transición adelantada al presidente electo Carlos Menem.

• SEMANA SANTA DE 1987

SUBLEVACIÓN CARAPINTADA PONE EN VILO AL PAÍS

En Semana Santa de 1987 se produjeron dos levantamientos militares, desatando la más grande crisis militar desde el retorno de la democracia. El domingo de Pascua el presidente habló por primera vez desde el balcón de la Casa Rosada y anunció que iba a Campo de Mayo para hablar con los sublevados. Al regreso de ese diálogo con Aldo Rico, cabecilla de la sublevación carapintada, Alfonsín comunicó que 'los amotinados habían depuesto su actitud' y concluyó con la frase 'Felices Pascuas. La casa está en orden'.

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