Hugo Viccini, reconocido guía de Bella Vista, se bajó hasta aguas rioplatenses para darse el gusto con la especie más pescada por
los argentinos. Pese al fuerte viento, quedó flechado con la sutileza de esta pesca.
Un gran pacú viene a cazar un pejerrey del Río de la Plata”. El autor de la frase, pronunciada el miércoles al amanecer mientras la lancha dejaba el Luján rumbo al majestuoso río color de león, era Hugo Viccini, acaso el guía más reconocido en la pesca de pacúes en Bella Vista, que ayer hizo sus primeras armas con el pejerrey de la mano de un gran profesional de zona Norte del Riopla, Fabián Smeail. Como intercambio de camaradería, Fabián visitó Bella Vista tiempo atrás trayendo a Viva la Pesca fotos de un dorado de 12 kilos logrado en la lancha de Hugo, sumando algunos atigrados. Fue entonces que el invitado a pescar en el Río de la Plata fue Viccini, quien aceptó el desaío de cambiar los fuertes equipos del Norte por las sutiles cañas de pejerrey de 4 metros y más. Así las cosas, el mago del pacú ayer concretó esa esperada visita al Riopla junto a su amigo Raúl Ardú, dueño de cabañas El Lapacho en Bella Vista.
El río lo recibió con un viento Oeste pronunciado, con rachas de hasta 27 km por hora. El agua estuvo bastante revuelta y con todos los condimentos de un día diícil. Ante este panorama, el guía Smeail se fue a La Raja, buscando el reparo de los bancos, y realizó una pesca interesante dentro de la canaleta de este pequeño tajo en el fondo del río, entre bancos. El ecosonda indicaba que el agua estaba a 7 grados, muy fría para el peje. Por eso, tras un arranque tibio, la cosa mejoró a partir del mediodía, cuando el guía encontró aguas a temperaturas de 10 grados sobre los bancos, donde la pesca fue mejor.
Viccini escuchó atento los consejos del guía local y enseguida le agarró la mano a la pesca del peje. Ducho como es en la pesca, un par de horas después ya estaba cargando a su amigo Raúl, porque lo había aventajado con unas cuantas capturas. Cabe consignar que en estas condiciones de rio revuelto se destacan los buenos guías y salen a relucir las mejores embarcaciones, pues hubo varios capitanes que no pudieron llegar a esta zona de pesca. Pero con una Regnícoli Marea de 6,30 se marcaron diferencias al lado de los trackers. El nal de la jornada terminó con un regreso tranquilo a media tarde, sumando una treintena de piezas de lindo tamaño -sin ser de las mejores pero muy dignas de acuerdo a las condiciones-. Pero lo mejor estuvo en el estrechamiento de lazos entre dos profesionales de ley, que intercambiaron pareceres y experiencias. Viccini se fue anotando sabios consejos para el peje, mientras que Smeail ya se entusiasma con futuros piques de pacúes.