Los ingleses no paran de sorprender en la organización de los Juegos Olímpicos. A las confusiones en las ventas de entrada y las insólitas prohibiciones, se sumó la polémica por el pebetero.
El pebetero olímpico, que debe permanecer prendido hasta la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos, fue apagado el domingo a la noche para moverlo a otra zona del Estadio Olímpico.

El Comité Organizador de Londres 2012 (LOCOG) confirmó que extinguieron el fuego, aunque aclararon que la llama olímpica permaneció encendida en una antorcha idéntica a la utilizada durante su traslado por 8 mil relevistas.

El pebetero volvió a ser prendido horas después, luego de moverlo al lugar donde estuvo la campana que hizo sonar el ciclista Bradley Wiggins, último ganador del Tour de France, en la ceremonia inaugural.

Esta decisión también despertó críticas porque las llamas no están visibles para aquellos que no tengan entradas de ingreso al Estadio Olímpico.

"El pebetero se ve en la gran pantalla del estadio. Va a permanecer allí. La filosofía con la que se creó no es que sea una atracción para turistas”, afirmó el presidente del LOCOG, Sebastian Coe.

Es el mismo lugar del estadio que ocupó el pebetero durante Londres 1948, y por eso el elegido para volver a encender las llamas fue Austin Playfoot, portador de la antorcha en aquellos Juegos.

"Fue apagado durante el tiempo necesario para trasladarlo desde el centro del Estadio Olímpico hasta su emplazamiento definitivo en una curva”, explicó Jackie Brock-Doyle, directora de la comunicación del Comité de Organización.

La actividad en el Estadio Olímpico comienza el 3 de agosto con el atletismo, disciplina que se roba la mayor parte de la atención de los Juegos Olímpicos.

El pebetero había sido encendido originalmente por siete jóvenes atletas, que representan la nueva generación de deportistas, durante el final de la ceremonia inaugural el viernes pasado.

Está compuesto por 240 llamas separadas que fueron aportadas por cada una de las delegaciones que participan de los Juegos.

¿Y la llave?

La policía de Londres perdió un juego de llaves del estadio de Wembley, una de las sedes olímpicas, por lo que hubo que cambiar de urgencia todas las cerraduras antes que comiencen las competencias.

El hecho ocurrió la semana pasada pero fue revelado hoy por el diario Daily Mail en su tapa, donde agregan que el reemplazo del sistema de cerraduras láser pudo costar hasta 40 mil libras (63 mil dólares).

Scotland Yard aclaró que no se trató de un robo y negó que haya un fallo en la estricta seguridad que rodea los Juegos Olímpicos.

Sin embargo, inició una investigación interna para determinar cómo pudieron perder las llaves, el pasado 24 de julio, tan sólo tres días antes de la ceremonia inaugural.

En el mítico estadio de Wembley, ubicado al oeste de Londres, se disputó ayer la segunda fecha de fútbol masculino en la que Senegal le ganó 2 a 0 a Uruguay y Gran Bretaña venció 3 a 1 a los Emiratos Arabes Unidos.

La sede será escenario también de los partidos decisivos por las medallas tanto para mujeres como hombres.

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