Daniel Montenegro volvió hace un año y medio: vino a ponerle el pecho a la situación que, en aquel momento, estaba pasando Independiente. Descendió y se quedó para depositarlo, otra vez, en Primera División. Y hoy, después de la victoria 2-0 ante Huracán, el club que lo vio nacer, se descargó: "Nosotros hicimos lo que teníamos que hacer: devolvimos al club al lugar donde debe estar".
Para "Rolfi", la agónica final era "la única manera de cómo podía terminar esto". Sobre los momentos difíciles que vivió el equipo, dijo: "Estuvimos ocho partidos sin ganar. Pero demostramos coraje. Hoy, por lo que pasó el fin de semana, nos daban por muertos. Nosotros nos hicimos más fuertes ante las adversidades, sacamos el orgullo".
A lo largo de su paso por la segunda categoría del fútbol argentino, Independiente vivió muchos momentos complicados. A pesar de esto, el capitán nunca desconfió de sus compañeros: "La pasamos mal, estuvimos ocho partidos sin ganar. También trajimos triunfos de canchas dificilísimas, ante equipos que llevaban varios partidos sin perder, donde nadie creía que fuera posible. Fue difícil, pero este equipo es muy fuerte", se acordó.
"Le agradecemos a la gente: ellos nunca nos abandonaron, siempre estuvieron con nosotros, al lado nuestro. Queríamos que recuperaran la ilusión. Les damos las gracias por estar igual de comprometidos que nosotros", afirmó, emocionado, cuando le preguntaron de quién se acordó en el momento del ascenso.
Sin embargo, Montenegro dejó una puerta abierta para su futuro: "No sé qué va a pasar conmigo. Hay que analizar muchas cosas. Ahora quiero disfrutar esto: ya vendrá el tiempo de sentarse y ver qué hacer", aseguró.