Acá vino un "Uriah Grant" trucho a pelear con Darío Matteoni, y una "Adriana Salles" trucha a pelear contra Chapita Gutiérrez, esta última en velada televisada. Y mes a mes se reporta algún cambio de identidad, con licencia trucha, o sin ella.
Pero casi siempre, para que esto funcione, farsante y dueño deben estar de acuerdo, ya que el trucho tiene el permiso de quien le prestó su identidad, para que ningún conocido levante la perdiz.
La parte fraudulenta está al tanto de todo. Los engañados son a lo sumo el rival, las autoridades, o ambos, salvo excepciones en que la patraña es general, y hacia el poco e incauto público.
Sin embargo, algo falló esta vez, y la semana pasada salió a la luz un caso que se viene repitiendo hace 4 años.
Se trata de una usurpación de identidad sin el consentimiento del dueño, de nombre Eduardo Ariel "El Ratón" Zapata, quien afirma que su DT Andrés Alzcázar le robó su licencia tras su derrota por KO 1 ante Sebastián Rodríguez en Caseros, el 10 de abril de 2010.
Según Zapata, a partir de allí comenzó un "calvario", porque tanto su DT, como Miguel "El Gordo" Heredia –presidente de la Comisión Municipal de Chinchinales, Río Negro-, y el ex púgil Walter Crücce –ahora DT-, llevan a sus boxeadores para enfrentarlos a NN usando su libreta, legalizando así victorias sin equivalencias ante desconocidos, mientras que él no puede pelear por no poseerla. Condenable y repudiable.
Pero culpa además al presidente de la Federación Neuquina, Adolfo Alvarado, de no ocuparse de tramitarle una nueva, ya sin mucha razón, porque lo podía haber hecho él mismo, y tampoco es obligación de un dirigente hacerlo, ya que para eso están los mánagers y/o promotores.
La cuestión es que hace varias semanas la tenía a su disposición en tal Federación y no iba a buscarla, ni se preocupaba por preguntar. Extraño en alguien que parecía tan necesitado.
Le endilgaron entre 9 y 12 peleas en 4 años, todas derrotas, la mitad antes del límite, con al menos 5 ó 6 protagonistas diferentes –deben haber sido más-, algunos de cuyos nombres fueron periodísticamente identificados por investigación del colega Ernesto Rodríguez III de Olé.
Informes de otro colega, Gustavo Ferradans, del diario El Diario de Villa María, Córdoba, encendieron la alarma, a raíz del último combate del falso Zapata en Pozo del Molle, Córdoba, donde la semana pasada perdió por KO 1 frente a José Carlos Paz.
El impostor en este caso fue identificado como Leonardo Chanqueo, sin licencia FAB al igual que todos los demás impostores, salvo uno de ellos, un tal Néstor Gil, que la tiene cancelada definitivamente hace 2 años, pero que en el momento en que usó la de Zapata -ante Sergio Priotti- la tenía habilitada. ¿Qué necesidad tenía de usar la de otro?
Leonardo Chanqueo, el impostorEl propio Chanqueo –el último impostor- debutó hace poco ante Javier Bruer en Trenque Lauquen con su verdadero nombre. Sin licencia FAB, por supuesto, o con alguna trucha. ¿Por qué ahora usó la de Zapata?
Tales irregularidades cuentan con varios cómplices, y no sólo con el dolo imperdonable de quienes lo premeditan, donde como mínimo está cada boxeador falso, su DT y quien los contrata.
Las autoridades de contralor son quienes tienen la obligación reglamentaria de pedir junto a la licencia el DNI de los púgiles. ¿Lo habrán hecho? ¿Cómo probarlo?
El fiscal de Pozo del Molle, Víctor Casas, afirma habérselo pedido al "falso Zapata" (Chanqueo) y dijo que el DNI coincidía con la licencia. ¿Será cierto, o lo dice para salvarse? Ahora bien. ¿Las Comisiones Municipales de los otros 9 ó 12 casos en diferentes puntos del país, también olvidaron pedir el DNI?
La FAB sondeó a varios, y las respuestas que encontró hasta ahora aseguran haber pedido la documentación pertinente siempre, sin irregularidades.
Lo curioso es que el verdadero Zapata dice haber peleado contra Sebastián Rodríguez en Caseros por el título sudamericano, cuando la pelea fue a 6 rounds, sin título en juego.
Dice que estuvo en el Seleccionado Nacional amateur, entrenando con Maidana, Narvaes y Carrera, pero eso tampoco sucedió jamás. No hay registros en ningún lado, nadie lo recuerda y aunque lo hubiese hecho, Maidana fue de la camada siguiente a la de Narvaes y Carrera. Nunca entrenó con ellos.
Tampoco cierra dónde está el "calvario" de alguien que en 8 años de carrera hizo apenas 10 peleas -7 de ellas a 4 rounds-, y que de 2005 a 2010 hizo sólo 3.
Rebobinando, cuando "perdió" su licencia, tras hacer la denuncia intentó renovarla en la FAB, pero al enviar los papeles faltaban varios estudios médicos, que jamás completó hasta hace poco, por lo cual en su momento se la negaron. De esto hace 4 años... ¿No tenía tanta urgencia? Sin embargo pregunta los motivos de la tardanza.
La pregunta es si teniendo la verdad, para acusar hace falta mentir. No falsear datos es, además de fundamental para ser creíble, para ser del todo inocente.
Más allá de eso, la profunda crisis de valores existente asombra tanto como la poca rigurosidad de conciencia, más aún sabiendo que este tipo de delitos no prospera si el otro no lo permite, o si por alguna razón se arrepiente.