Q ue fue una jornada que nos dejó rojos de vergüenza ante el mundo, no cabe ninguna duda. Que Pablo Pérez y el resto de los jugadores de Boca pudieron haber sufrido lesiones más graves por los piedrazos que impactaron en el micro que los llevó el Monumental y desparramaron vidrios rotos, tampoco. Pero la larga lista de situaciones dolorosas e indeseadas también abarcó a otros aspectos ocurridos en la jornada de ayer en el estadio Monumental de Núñez, que también comprendieron los enfrentamientos entre hinchas y la policía o la prefectura en las adyacencias y la Avenida del Libertador (ver página 19).
Daniel Angelici, el presidente de Boca, y Claudio Tapia, el titular de la Asociación del Fútbol Argentino, fueron blancos predilectos de irascibles socios e hinchas de River, víctimas de insultos, escupitajos e intentos de agresiones. En el caso de Angelici, cuando recorría los pasillos del Monumental. En el caso de Chiqui Tapia, cuando llegó al estadio junto a otras autoridades del fútbol mundial.
Confeso hincha de Boca, el titular de la casa mayor del fútbol argentino fue agredido por hinchas de River cuando llegó al escenario donde ayer debía disputarse la revancha de la superfinal de la Copa Libertadores.
Claudio Tapia, que estaba acompañado por los presidentes de Conmebol y la FIFA, Alejandro Domínguez y Gianni Infantino, respectivamente, fue insultado y escupido, pese a que iba rodeado por muchos custodios. Al parecer los agresores creyeron que el presidente de Boca, Daniel Angelici, acompañaba a estos dirigentes, y también hubo cánticos en su contra.
Luego de la suspensión, Claudio Tapia abandonó el estadio también junto a Gianni Infantino y se limitó a decir “nos vemos mañana” cuando un periodista le preguntó qué podía ocurrir con esta final frustrada.
También para Claudio Tapia fue una jornada de mucha pena y vergüenza, porque en cierta manera el fútbol argentino actuó como anfitrión de esta superfinal, con la presencia nada menos que del titular de la FIFA, de la Conmebol y de otras importantes personalidades del mundo futbolístico.
Pero Daniel Angelici también experimentó la furia de los socios de River cuando recorría los pasillos del Monumental. Al pasar por la confiteria del club, muchos hinchas comenzaron a insultarlo en todos los colores y hasta golpeaban mesas y vidrios en tono amenazante.
Tantas cosas pasaron dentro mismo de las instalaciones del estadio Monumental que hasta el “dueño de casa” se pegó un flor de susto. Es que el presidente de River, Rodolfo D’Onofrio, quedó descolocado cuando estaba dando una nota para la TV en los pasillos internos del estadio y se produjo una estampida de hinchas en la zona, al parecer escapando de los enfrentamientos cercanos de la gente con la policía.