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16 de marzo 2014 - 15:48
Benéficos y sabrosos, brócoli y tomates
Uno es indispensable en la cocina y se destaca como rey de la huerta. Otro, de la familia del repollo, está presente en los períodos más frescos del año. Ambos componen una sociedad efectiva, en beneficio del organismo, aportando vitaminas y minerales y, esencialmente, combatiendo enfermedades cotidianas y de riesgo. Aquí sus características y secretos.
El tomate es un fruto originario de América del Sur y de reconocido valor alimenticio en el mundo. Es una de las hortalizas más consumidas en el mundo. Además de ser sabroso, resulta indispensable en la cocina y contiene numerosas virtudes para la salud. Se lo considera el rey de la huerta, tanto por sus beneficiosos efectos para la salud como por la cantidad de posibilidades que ofrece para la gastronomía.

Por sus propiedades se lo considera como un potente disolvente de los ácidos orgánicos, propicio para disminuir el ácido úrico, la urea, para contrarrestar el reumatismo y las intoxicaciones de la sangre por alimentos. Ayuda a depurar el organismo, hace la sangre más líquida y fluida y mejora la circulación general.

Es un alimento remineralizante y se aconseja su uso en caso de anemias, por su elevado contenido en hierro orgánico y también como regulador del tránsito intestinal. Ayuda a disolver los cálculos del hígado y la vesícula; tonifica el sistema nervioso e induce al sueño.

El tomate es un alimento poco energético que aporta apenas 20 calorías por cada 100 gramos. Su componente mayoritario es el agua, en un 90 por ciento; los hidratos de carbono, vitaminas y minerales como el potasio en alta cantidad, además de calcio, fósforo, yodo, zinc, cobre, hierro, manganeso, flúor y calcio.

El tomate es considerado una fruta-hortaliza, ya que su aporte de azúcares simples es superior al de otras verduras, lo que le confiere un ligero sabor dulce.

Representa una fuente interesante de fibra, minerales como el potasio y el fósforo, y de vitaminas, entre las que destacan la C, E, provitamina A y vitaminas del grupo B, en especial B1 y niacina o B3. Además, presenta un alto contenido en carotenos como el licopeno, pigmento natural que aporta al tomate su color rojo característico. El alto contenido en vitaminas C y E y la presencia de carotenos en el tomate convierten a éste en una importante fuente de antioxidantes, sustancias con función protectora de nuestro organismo.

La vitamina E, al igual que la C, tiene acción antioxidante, y ésta última además interviene en la formación de colágeno, glóbulos rojos, huesos y dientes. También favorece la absorción del hierro de los alimentos y aumenta la resistencia frente las infecciones.

La vitamina A es esencial para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico, además de tener propiedades antioxidantes. La niacina o vitamina B3 actúa en el funcionamiento del sistema digestivo, el buen estado de la piel, el sistema nervioso y en la conversión de los alimentos en energía.

El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, además de intervenir en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula. Según estudios realizados, el tomate es un buen depurativo de la sangre, además la fortifica y renueva de manera natural.

Por su parte el brócoli es un vegetal duro de la familia del repollo, posee un gran porcentaje de vitaminas A y D. Se desarrolla mejor en las estaciones frescas del año. Cada vez es más popular por sus formas sencillas de cocción al vapor, al horno o en exquisitas recetas. Esta verdura proviene de la col salvaje de origen mediterráneo. Aparentemente fue cambiando hace miles de años y de ella provienen el brócoli, el coliflor, el repollo y el repollito de bruselas, entre otras especies.


TIPS


Los antibióticos matan con facilidad las bacterias buenas. Conviene elegir alimentos que restablezcan la flora intestinal, según consejo médico.



400 gramos de pescado 2 veces a la semana, sería el consumo apropiado e ideal que aportaría de 3 a 5 gramos a nuestro organismo, necesarios de ácidos grasos Omega 3 y vital para su funcionamiento.