El taekwondista argentino Sebastián Crismanich logró tocar el cielo con las manos en los Juegos Olímpicos 2012, con sus espectaculares patadas y una muy particular cábala.
En la conferencia de prensa al arribar al país procedente de Londres, el entrenador olímpico Gabriel Taraburelli reveló una increíble historia que pone los pelos de punta hasta los más incrédulos.
Según el relato de Crismanich y su cuerpo técnico, antes de partir a los Juegos Olímpicos, imprimieron una foto de cada rival y escribieron sus nombres en una hoja.
Las fotos y la hoja la pusieron en un tupper con una piedra y lo pusieron en un freezer en Buenos Airas. En otras palabras, "freezaron" a los competidores al igual que lo habían hecho en los últimos juegos Panamericanos.
Aún más escalofriante es que además escribieron los nombres de los rivales tal como querían que compitan con Crismanich y, según afirmaron, se dio tal cual lo anotaron. "Creer o reventar", dijo el técnico.