River le ganó 1 a 0 a Estudiantes de Río Cuarto, quien perdió la categoría y jugará en la Primera Nacional. El único gol del encuentro lo marcó Marcos Huevo Acuña.
River volvió a jugar después de tres semanas y consiguió una victoria tan necesaria como ajustada en el estadio Monumental. El equipo dirigido por Leonardo Ponzio derrotó 1-0 a Estudiantes de Río Cuarto, con un gol tempranero de Marcos Acuña, y quedó a solo dos puntos de los puestos de clasificación a los octavos de final del Torneo Clausura. El resultado, además, decretó el descenso del conjunto cordobés a la Primera Nacional.
El Millonario fue ampliamente superior durante los 90 minutos, monopolizó la posesión de la pelota y prácticamente no sufrió en defensa. Sin embargo, volvió a exhibir uno de sus principales problemas: la falta de eficacia para transformar su dominio en goles.
El conjunto de Núñez llegaba al compromiso después de tres semanas sin actividad oficial, producto de la Fecha FIFA y la postergación del encuentro frente a Sarmiento, que finalmente se disputará el próximo miércoles en Junín.
Lejos de mostrar falta de ritmo, River salió decidido a imponer condiciones desde el primer minuto y encontró rápidamente la ventaja.
A los seis minutos, Ángel Correa envió un centro al área que sufrió un desvío y Marcos Acuña apareció por el segundo palo para empujar la pelota y establecer el 1-0. Fue el segundo gol del Huevo con la camiseta millonaria y una conquista que permitió quebrar una estadística negativa: River todavía no había convertido durante los primeros diez minutos de un partido en todo el año.
El último antecedente de un gol tan tempranero había sido el de Maximiliano Salas frente a Racing, por la Copa Argentina, más de un año atrás.
La apertura del marcador le dio tranquilidad al equipo de Ponzio, que comenzó a manejar el encuentro a voluntad. Con una posesión cercana al 75%, River superaba sin mayores inconvenientes la primera línea de presión del conjunto cordobés, aunque encontraba dificultades cuando se acercaba al área rival.
Sebastián Driussi, Lautaro Pereyra, Tomás Galván y Tobías Andrada intentaron generar peligro mediante asociaciones y remates desde media distancia, pero la falta de precisión y las intervenciones del arquero Lautaro Herrera impidieron ampliar la diferencia.
Pereyra, elegido para reemplazar a Thiago Almada, fue uno de los futbolistas más activos. Probó varias veces desde afuera del área y obligó a Herrera a protagonizar una gran atajada después de un tiro de esquina.
Andrada también tuvo una oportunidad clara durante un contraataque, aunque la jugada terminó anulada por una posición adelantada discutible.
Del otro lado, Estudiantes de Río Cuarto ofrecía muy poca resistencia ofensiva. El equipo dirigido por Rubén Darío Forestello apenas consiguió inquietar al arquero Beltrán con un remate lejano que terminó desviado.
La diferencia entre ambos conjuntos quedó reflejada en el desarrollo de una primera mitad en la que River tuvo prácticamente el control absoluto.
En el complemento, Forestello intentó modificar el panorama con los ingresos de Valenti, Garnero y Moreno. Sin embargo, las variantes no cambiaron demasiado el trámite del encuentro.
River continuó manejando la pelota y recuperándola rápidamente cada vez que la perdía. Su presión en campo rival le permitió sostener el dominio territorial y mantener a Estudiantes lejos de su arco.
El conjunto cordobés, que apenas sumó 11 puntos en 28 fechas, tampoco mostró una reacción acorde con la necesidad de conseguir un resultado positivo para evitar el descenso.
Pese a encontrarse en desventaja, prácticamente no logró cruzar la mitad de la cancha con pelota dominada y terminó facilitando el trabajo defensivo del local.
El principal problema del Millonario seguía siendo la definición. Las aproximaciones se multiplicaban, pero los remates terminaban desviados, bloqueados o en las manos de Herrera, una de las figuras del partido.
A los 68 minutos, Ponzio decidió mover el banco y dispuso el ingreso de Thiago Almada, quien regresó a las canchas después de recuperarse de un desgarro que lo mantuvo tres semanas alejado de la actividad.
El mediocampista reemplazó a Lautaro Pereyra, mientras que posteriormente Rafael Santos Borré ingresó por Driussi para renovar el ataque.
River mantuvo su superioridad hasta el final, aunque nunca consiguió convertir el segundo gol que le permitiera cerrar definitivamente el partido. De todas maneras, tampoco pasó sobresaltos importantes y terminó asegurando tres puntos fundamentales.
La victoria significó una recuperación después de la derrota frente a Huracán y confirmó el buen comienzo del ciclo de Ponzio, que acumula cuatro triunfos en cinco presentaciones, con 12 puntos sobre 15 posibles.
Con este resultado, el Millonario llegó a los 16 puntos y quedó noveno en la Zona B del Clausura, apenas dos unidades por debajo de Barracas Central, que ocupa el último puesto de clasificación.
La gran oportunidad para ingresar entre los ocho mejores llegará el miércoles, cuando visite a Sarmiento en Junín, en un encuentro que contará con público visitante.
Además, River escaló al octavo lugar de la Tabla Anual, con 45 unidades, y una victoria frente al Verde podría permitirle trepar hasta la quinta posición.
Actualmente, Independiente Rivadavia, con 52 puntos; Boca, con 51; y Argentinos Juniors, con 50, ocupan las principales posiciones de clasificación a la Copa Libertadores, mientras Vélez aparece cerca, con 49.
Sin participación en otras competencias, tras sus eliminaciones de la Copa Sudamericana y la Copa Argentina, River concentrará todos sus esfuerzos en el Clausura.
Después del compromiso ante Sarmiento, visitará a Belgrano en Córdoba, recibirá a Racing y afrontará dos encuentros como visitante: el Superclásico frente a Boca y el cierre ante Aldosivi.
Para Estudiantes de Río Cuarto, en cambio, la derrota significó la confirmación de su regreso a la Primera Nacional. El equipo cordobés quedó condenado por su bajo promedio, de apenas 0,393, después de una temporada en la que nunca consiguió afirmarse en la máxima categoría.
River celebró una victoria que lo mantiene en carrera, aunque deberá mejorar considerablemente su eficacia ofensiva si pretende consolidar su recuperación y convertirse en protagonista del tramo decisivo del campeonato.
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