Tras la detención del taxista acusado de violar a una joven hace ocho años en Colegiales, trascendió que, en Argentina, hay un aproximado de 1.600 violadores prófugos.
El dato fue dado a conocer por fuentes judiciales a Diario Popular, a raíz del caso de Tito Franklin Escobar Ayllon, quien fue detenido días atrás en la ciudad de El Alto -en Bolivia-, y es acusado de haber violado a una joven en 2015.
Según denunció la víctima, el hecho tuvo lugar cuando -a bordo del auto marca Chevrolet modelo "Spin" de la empresa "Premium" que manejaba Ayllon- el hombre la habría atacado luego de que esta se quedara dormida en el asiento trasero del automóvil.
Fueron años de búsqueda y de inteligencia para dar con Ayllon y traerlo a la Argentina para juzgarlo. "Es indudable que ha habido una actuación impecable, de manual, investigativo y una gran eficiencia por parte de la Policía Federal que estuvo a cargo del operativo de búsqueda y detención del violador", afirmó el licenciado en Seguridad Pública Luis Vicat.
Y continuó: "No es demasiado común, es cierto. Hay muchos colectivos que denuncian que los casos no son atendidos debidamente y el violador no aparece. Creo que acá, luego de ocho años y gracias a una pista que de pronto aparece, ha habido todo un seguimiento, en especial de los familiares cuando vinieron a Argentina y ahí se pudo ir triangulando las relaciones y eso está muy bien".
"Esto habla de las distintas calidades a veces de los distintos organismos policiales. En este caso el organismo de Policía Federal actuó en forma impecable e hizo las cosas muy bien: tramitó la extradición e hizo la detención correctamente. Realmente es un caso que realmente hay que resaltar", agregó en diálogo con este medio.
Bajo esta línea, Vicat expresó que, aún así, "como denuncian diversos colectivos, en muchos otros casos el violador sigue hasta paseando por el barrio y la Policía no lo encuentra".
"Habrá que ver las razones por las cuales no lo encuentran, pero digamos que este es un caso más excepcional que otros, digno de resaltar pero no común", aseveró.
En tanto, el licenciado en Seguridad Pública aseveró que "se ha naturalizado cierto tipo de conductas y obran muy a favor este tipo de detenciones porque hacen pensar quizá dos veces a alguien antes de cometer una situación de esta naturaleza que no es como siempre que quedan la mayoría impunes".
"No nos olvidemos de los 99 femicidios que hubo en el año, solamente el 20% tuvo acceso a medidas de protección judicial, 20 denunciaron y 14 tuvieron acceso a pulsadores y ciertos tipos de medidas de restricción pero que operaron en forma inocua y terminaron muertas igual. Así que en ese aspecto todavía nos falta mejorar bastante", explicó.
Por otro lado, Vicat alertó sobre la extrema violencia que, muchas veces, da lugar a femicidios en medio de actos de violación o agresión sexual.
"La violencia es un contenido casi ineludible porque la violación implica forzar la voluntad de la víctima, ya que es una relación no consentida. En muchos casos la víctima es asesinada para evitar que el victimario sea reconocido o denunciado. Y la relación con las drogas es importante porque en muchos casos de violaciones, de cierto tipo de violaciones, no intrafamiliares sino extra familiares que se producen en la calle, las drogas están presentes", explayó.
Y finalizó: "Muchas veces la víctima es inducida o se le suministra alguna droga para mermar su voluntad sin su consentimiento a través de una ‘jarra loca’ o de una copa y luego se procede a violarla. Pero sí es verdad que si no está la víctima sedada, la violencia se hace presente para quebrar todo tipo de resistencia e inclusive para convencerla de que no haga la denuncia porque las consecuencias van a ser mucho peores. Entonces, también obra como aviso la paliza posterior".