Los disímiles estilos de Oscar Bonavena y Gregorio Peralta instalaron una singular rivalidad boxística, alimentada además por el permanente desafío del verborrágico Ringo hacia Goyo
Por eso cuando se enfrentaron (4 de septiembre de 1965, por el título argentino pesado, que estaba en poder de Peralta) se registró un récord de asistencia en el Luna Park: 25.236 personas presentes, y más de cinco mil que no pudieron ingresar, según las crónicas de la época.
Bonavena, quien por entonces tenía 22 años, contra 30 de su rival, ganó por puntos en fallo unánime, tras derribarlo en el quinto round, y se consagró campeón, mientras que la revancha se produjo cuatro años más tarde (8 de agosto de 1969) en Montevideo, donde empataron al cabo de diez asaltos.