Cambiemos cambió. Cambió el clima –sacó los globos, apostó a un pop menos festivo para musicalizar, montaron el búnker en un pabellón para 3.000 personas en Costa Salguero- y eligió la mesura. En las PASO, la jornada fue breve y vertiginosa. Las figuras aparecieron temprano, una detrás de la otra. Al compás de los resultados positivos, hablaron Gabriela Michetti, María Eugenia Vidal y, al final de la noche, Mauricio Macri. Esta vez será distinto.
Para evitar los discursos apresurados, para no hablar encima de resultados frágiles, el equipo presidencial diagramó un cronograma diferente de discursos. La primera en aparecer fue Gabriela Michetti. La vicepresidenta salió al escenario a las 20:30 para llevar tranquilidad entre los simpatizantes.
Antes, a las 18:30, irrumpieron Marcos Peña, Federico Salvai, Diego Santilli y Maximiliano Ferraro en una conferencia de prensa donde aseguraron que “la jornada se desarrolló sin inconvenientes” y volvieron a pedir por una reforma en el sistema electoral. Hubo, en el medio, un letargo: los voceros preferían no filtrar números mientras los periodistas se movían hambrientos en busca de un dato exclusivo.
Lo concreto es que Elisa Carrió hablará a las 22, mientras que María Eugenia Vidal y sus candidatos de la Provincia de Buenos Aires –Esteban Bullrich, Gladys González, Graciela Ocaña- tomarán el escenario a las 23:15. Macri hablará a la medianoche, cuando los resultados muestren números más fehacientes. Esta vez no habrá apuro por tomar la pantalla. Tampoco les importa lo que ocurra en Sarandí: si Cristina Fernández habla antes de las doce de la noche, ellos mantendrán su cronograma; y si lo hace después, como sucedió en agosto, no incomoda.
De todos modos, a pesar del tiempo, el equipo tiene algo en claro: la noche va a terminar en un boliche a pocos metros del búnker. Cambiemos muestra mesura, pero prepara un festejo grande. Están confiados de que todo terminará bien.