Quien se destaca como actor duro por los personajes que elige, encara ahora un nuevo rol como presidiario. Sus temores en la cárcel, el peso de su padre para no tentarse con las drogas y los "riesgos" de la amistad

Con tantas facetas como desafíos actorales, Benicio Del Toro continúa buscando su techo. El último trabajo, Escape at Dannemora, da cuenta de ello, el primer episodio de esta serie televisiva de Showtime, motivó esta entrevista exclusiva para POPULAR, en un salón del Four Seasons Hotel en Beverly Hills, California.

Usted interpretó la vida de un prisionero en la cárcel ¿cómo la investigó? Yo nunca estuve encarcelado.

-Tampoco yo. En realidad nunca estuve en prisión.

Debe haber estudiado también cómo salir de una celda?

-Existen distintos grados acerca del porque la gente va a prisión. Hay una gran diferencia entre alguien que cometió un asesinato de aquel que vendió una bolsita de marihuana; y cuando pienso en alguien que no hizo algo tan grave, el estar en prisión es permanecer en el infierno. Mi pensamiento cuando estuve filmando “Escape to Dannemora” yo estaba en mi celda y actuaba pretendiendo estar dormido, pensé que fue la cosa mas degradante que me podría pasar.

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¿Por qué?

-Por el hecho de tener que dormir expuesto. Cualquiera podía caminar y mirarme mientras dormía. Realmente no hay privacidad y no me gustaría estar en esa situación. Entonces comenzaba a pensar en las campanas.

¿Qué campanas?

-Al dialogar con algunos de los prisioneros ellos hablaron sobre las campanas. Todo estaba referido al sonido de una campanazo y eso significaba algo inhumano, pero hay grados respecto a la gente que han realizado crímenes. Por ejemplo, alguien estaba por haber robado un televisor de un negocio, y no es lo mismo a otro que ha asesinado a una persona. No conozco lo suficiente el sistema de las prisiones, pero noto que la ausencia de la privacidad me asusto mucho.

¿Sólo eso le asustó?

-Bueno, también extrañaría la mayor parte de las cosas que puedo hacer en libertad. Quiero llamar a alguien y lo hago, o quiero comer algo y lo hago. Creo que lo que mas extrañaría seria mi libertad y el tener las llaves de la puerta en donde vivo. No es vida estar en prisión.

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Usted dijo que trató con algunos presos cuando comenzó a actuar en Nueva York, ¿hubo algún momento en su vida que pensó en tomar un mal camino y terminar en la cárcel?

-Por supuesto que si. Hay momentos que usted esta en la calle con amigos y algún muchacho quiere hacer algo para impresionar a los otros, sin darse cuenta cuales podrían ser las consecuencias de su accionar. De joven estaba mas propenso para cometer errores y tal vez, es por la presión de la amistad, o por la falta de educación o falta de guía en su hogar. Personalmente pienso que yo no lo haría, Si yo hubiera hecho algo con drogas, sabia que mi padre estaría en casa esperándome.

Dijo que la prisión no es un lugar feliz ¿cómo encontró nuevamente su lugar feliz?

-Volver a mi casa y escuchar música. Si a usted le gusta lo que hace, consigue ese lugar feliz. Anteriormente me sentía como torturado, pero a medida que pasaron los años fui dejando todo en el set sin llevarme nada al hotel.

Han habido gran cantidad de películas sobre cárceles, ¿cuál fue la que más la impresionó?

-La que viene a la mente, que vi de muchachito fue Papillon, hay otras pero esa es la que elijo.

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