La dupla que supo destacarse en TV con una química inigualable retorna en una ficción que alterna estafa con amistad. POPULAR charló con ellos acerca de la película, que se estrena esta jueves.

Primero los juntó Adrián Suar en el unitario Durmiendo con Mi Jefe (El Trece, 2003), luego Juan José Campanella retomó la pareja en El Hombre de tu Vida con dos temporadas (Telefé 2011/12) y los primeros en llevar la dupla al cine con Mi Obra Maestra fueron Gastón Duprat y Mariano Cohn. Estos son los responsables que Guillermo Francella volviera al género de la comedia en la pantalla grande y que Luis Brandoni ligara un protagónico después de Esperando a la Carroza 2 (2009).

Sólo con estos dos nombres implacables para el género de la comedia la convocatoria para el estreno del próxima jueves de Mi Obra Maestra, la taquilla por lo pronto estaría asegurada en un marco de gran envión del cine argentino tras el éxito de los dos últimos estrenos, El Amor Menos Pensado y El Angel. En el caso de Francella implica el regreso a la comedia luego de Corazón de León (2013), un film de Marcos Carnevale en el que tuvo que interpretar a un enano multimillonario que se enamora de una abogada ascendente y hermosa (Julieta Díaz): “Para mí siempre es un enorme placer trabajar con Brandoni. Después de las dos experiencias en televisión siempre nos decían que faltaba el cine y vino ahora esta hermosa película. Ahora los dos decimos que nos falta el teatro (risas). Amamos la comedia más que nada en la vida y volver a trabajar con Brandoni fue muy lindo”.

Después de cinco años en busca de horizontes en el cine con películas de neto corte dramático-policial (Animal que se estrenó en marzo pasado, Los Que Aman, Odian en 2017, El Clanen 2015 , Francella confiesa que “necesitaba volver al género que amo y del que nunca me voy a desprender del todo. Mi Obra Maestra es una comedia con sutileza, dobles lecturas, ironías sobre lo que es para mí la obra maestra de una estafa y un canto a la vida a la amistad“

En los elogios, Brandoni tampoco se queda atrás. Nos tenemos mucho respeto y un gran cariño. Es lo que más a menudo nos señalan. Pareciera que nos conocemos hace 40 años, pero no es así. Lo que sí es verdad es que nos consideramos, nos respetamos. Es una enorme alegría hacer cine con Francella y espero que ésta no sea la primera película”.

Brandoni se pone en la piel del pintor Renzo Nervi a quien poco se lo reconoce hoy, la modernidad lo corrió casi al anonimato luego de una prolífica carrera artística en la década del 80. Hoy, producto de los cambios vertiginosos, lo aislaron a punto de convertirlo en un viejo gruñón, testarudo, salvaje, huraño y antisistema. Para su amigo y marchand (galerista de arte y patrocinador de artistas), Arturo Silva, lo quiere rescatar y volver a colocar sus obras en el circuito comercial. Es un especulador que se adapta a los vaivenes del sistema capitalista, pero con el pintor privilegia su lazo de amistad.

Una de las escenas clave es cuando aparece el personaje de un crítico (Alejandro Paker) y destroza en un artículo periodístico la obra de Nervi. El film pone en relieve una poderosa historia vinculada al mundo del arte, sus contradicciones, la creación del artista y la amistad.

Hay un punto de conexión entre el actor y el pintor frente a la crítica. Brandoni explica las similitudes y diferencias: “El dolor que tiene mi personaje de pintor no le hace bien al actor. Los medios forman parte de nuestra naturaleza del oficio de actor, forman parte d n nuestras reglas de juego. Más allá de los medios la proliferación de plataformas, el actor es una profesión irregular e inestable. Por suerte tuve una amigo que se llamó Osvaldo Miranda y que más de una vez me aconsejó: ‘Nunca te la creas, todos sabemos que tenemos buenos y malos momentos en la profesión. El tema no es lastimarse uno mismo tal como lo hace mi personaje, sino mantener la confianza en uno mismo”.

Brandoni insiste que si bien la pintura y la actuación son disciplinas artísticas tienen sus particularidades: “El pintor pinta cuando quiere y en el lugar que quiere. El actor es una profesión colegiada. Uno actúa cuando puede y acompañado. Y hay que tener presente que tanto el éxito como el fracaso es una de las cosas que nos pueden pasar”.

Francella actor al igual que su papel en Mi Obra Maestra coinciden en una visión más práctica que el idilio del pintor: “Si alguien no se aggiorna, no se moderniza te devora el paso del tiempo porque te toma como un elemento de descarte. No importa si treinta años atrás fuiste el gran furor. Todo cambia. Por ejemplo, en la película lo que antes no se consideraba arte, ahora lo es. En el film el galerista se adapta y el pintor despotrica. El cambio es tan brusco porque hoy un par de botines con medias sucias es considerado arte y apto para su exhibición tal como ocurre en la película. El personaje de Brandoni siente que está en las antípodas de lo que aprendió y sabe hacer. Se genera un resentimiento y se vuelve un antisocial y coloca a mi personaje en una actitud que no genera confianza para vender su obra”.

Para Francella “pelearse a muerte con el sistema económico imperante es paralizante. Todo se modifica y en el caso de los actores la invasión de las redes sociales se manifiesta con gran crueldad desde el insulto anónimo. Hay un montón de elementos que conspiran contra nuestra profesión. Esto no existía años atrás y entiendo que hay que adaptarse hasta cierto punto si querés ser del partido o querés verlo tangencialmente y no meterte”.

Tal para cual. Una película que no podría ser pensada para otra dupla magnética en cualquiera de las paletas de colores de personajes que les toca interpretar.

"El Mundo del arte se presta para todo"

“El arte no es la representación de la realidad. Es la realidad misma. No hay que entender nada, pibe”, escupe el pintor Renzo Nervi (Luis Brandoni) a su aspirante discípulo español ( Raúl Arévalo). Quien más sabe del tema es justamente el guionista, Andrés Duprat, hermano del director del film, Gastón, quien hoy detenta el título de director del Museo Nacional de Bellas Artes.

Otros de los títulos de Andrés Duprat es el de arquitecto y comisario artístico: “Para mí hablar del mundo del arte es algo muy natural y se consigue una eficacia cuando se habla de un tema que se conoce porque se puede ahondar, se puede llegar al hueso de lo que uno quiere contar. Cuando ve películas que los guionistas no manejan el tema da como vergüenza, se cae en estereotipos zonzos del universo de las artes. Estos dos amigos desarrollan su amistad en el marco de los pintores y galeristas”.

Gastón Duprat, director de Mi Obra Maestra, Andrés Duprat, guionista, y Mariano Cohn suelen trabajar en tríada indivisible. se reparten los roles por cuestiones formales, pero entre Gastón y Mariano suelen alternarse la dirección y producción. “Para nosotros esta película es una gran compromiso después de El Ciudadano Ilustre (2016) con el protagónico de Oscar Martínez por su gran repercusión y premios internacionales. Lo que podemos decir de Mi Obra Maestra que es una película que no se guarda nada. En materia de producción da unos cuántos saltos geográficos desde una ciudad de Buenos Aires (‘con esa pretensión y locura que la hace única. Su cuota de sofisticación y contradictoria, en Buenos Aires puede pasar todo’, cuenta el personaje de Francella en la primera escena), Río de janeiro y el paisaje a cinco mil metros de altura de los coloridas sierras de Jujuy”, señala Gastón Duprat.

En la película se transita por una estafa en el mundo del arte, su guionista, Andrés Duprat, sólo afirma que “los personajes tanto de Brandoni como de Francella existen porque el mundo del arte se presta para todo. Está lleno de pseudoexpertos que hablan y hablan y como están alejados del mundo popular se les cree. Y es verdad que tienen cierto poder para decir esto sí, esto no”.

Andrés Duprat, sin embargo, en todos los años que lleva trabajando en el mundo del arte “no entiendo el tema de los precios de los cuadros. No lo termino de entender cómo hay cuadros que valen cien millones de dólares y antes se vendían por diez mil dólares. Esto tiene que ver con ciertas perversiones del capitalismo, de la especulación, del lavado del dinero. Es decir, lo peor del capitalismo”.

El pintor que encarna Brandoni, alguien con ideales políticos muy firmes en contra del sistema político capitalista: “Retrata un mundo que va perdiendo una generación irreemplazable. Hoy el arte no tiene carga política por citar un caso y el más conocido, Antonio Berni (pintor argentino del principio del siglo 20 que retrataba la clase trabajadora y olvidada del país). Hoy en el arte es difícil encontrar artistas con esta carga política”.

Andrés Duprat remata que “el concepto de arte es dinámico, lo que hace cuarenta años no era arte, hoy lo es. Este vaivén trae muchas víctimas que van quedando en el camino que dependen de postulados que después te pasan por arriba. Igual este país es particularmente caníbal con sus artistas porque siempre se espera de ellos la novedad”.

Andrea Frigerio: “Me miro en mi espejo, no en el de los demás”

De las seis películas en su haber de las cuales se estrenaron cinco, la ex modelo Andrea Frigerio se convirtió en la actriz fetiche de la trío Andrés-Mariano Duprat y Mariano Cohn. Frigerio brilló con su participación en El Ciudadano Ilustre y volvió a ser convocada para Mi Obra Maestra en el papel Dudú, dueña de una galería de arte más prestigiosa del país con proyección internacional.

De la mujer tímida y sumisa en un pueblo del interior del país de El Ciudadano...a la mujer sofisticada y adinerada en el mundo del arte: “Yo vuelvo a cumplir un sueño de volver a trabajar con este equipo. Vivimos momentos únicos, mágicos. por otra parte, volverme a encontrar con Francella para mí es un honor. Yo no me voy a olvidar que tanto él como su mujer (María Inés Breña) casi veinte años atrás me invitaron a transitar el mundo de la actuación (trabajaron juntos en Poné a Francella, Telefé 2001/02). Con Beto Brandoni es la primera vez que trabajo con él y fue un gusto para mí”.

Dudú es la tabla de salvación del personaje de Brandoni y Francella: “Es uno de los personajes más extravagantes que me tocó componer por su postura física e incluso su voz. Me dejaron tocar una cuerda que nunca me habían propuesto. Confié mucho en el guión para componer el personaje y creo que encontré el color que se le quería dar”.

La incidencia en la vida de un artista de los medios de comunicación ya sea a través de la crítica como de los paparazzis para Frigerio es una etapa superada cuando a principios de los 90 estuvo en el tapete con el suicidio de su ex pareja, el periodista Daniel Mendoza: “En lo personal yo prefiero mirar el presente y mirarme en mi propio espejo, no en el de los demás. A muchos nos pasa de ser los mejores y luego, con el tiempo, somos ignorados.Si estamos muy pendientes de lo que dicen o te obvian, eso te lastima mucho Por eso, hace tiempo que aprendí a mirar en mi propio espejo. Esto es, disfrutar y vivir el momento. Y con respecto a las críticas que aparezcan las voy a leer. Uno sabe que no es una moneda de oro, a algunos les gustará y a otro no. Pero, de vuelta digo, yo soy feliz trabajando en esta película”, cuenta en un tono muy armonioso.

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