Por un lado la cuarentena demostró el individualismo feroz de personas que todavía insisten con boludear por la calle y por el otro generó solidaridad de artistas y realizadores que pusieron a disposición sus shows por streaming, películas y obras de teatro. Dentro de ese amplio abanico se encuentra disponible en la plataforma Vimeo, el documental sobre Juanse y su nueva vida después de haber dejado atrás los excesos y convertirse en un devoto de la fe católica

Lo primero que se ve es un show de Ratones Paranoicos en los años 80 y probablemente sea Cemento el lugar donde dieron ese recital. Juanse está flaco, casi esquelético y está terminando de cantar “Enlace”. Esa que dice: Lleno de problemas, voy a dar/ a una playa con una modelo/ ella está lista, quiere empezar/ cambio de forma para atacar/ sólo una vez más, como enlace/ Sólo como enlace, una vez más. Su cara está desencajada, se tira arriba del público y baila al estilo Ian Curtis (Joy Division). Su look austero, todo de negro, más que mostrar a un discípulo de Mick Jagger, deja entrever una mezcla entre Lou Reed e Iggy Pop. El público está enardecido y él no deja de hacer los deberes de una estrella de rock. La figura perfecta de lo que después Capusotto terminaría retratando con su personaje Pomelo.

Ahora la escena cambia de repente y Juanse está más grande. Pelo encanecido, algunas arrugas en la cara y algunas cadenas colgando que simbolizan la religión católica. Entra a una iglesia y se lo ve ensayar una lectura bíblica para la gran misa. Canta canciones religiosas, sostiene una vela y se deja llevar por esa comunión, que a primera observación resulta inimaginable para un cantante de rock. La imagen devuelve a un Juanse fuera de todo exceso, con las marcas lógicas de una vida al margen de lo establecido y ahora convertido al catolicismo. Casi que se lo puede confundir con el cura que va a dar la misa.

Diego Levy, director de este trabajo, logra meter la cámara en la intimidad de Juanse. Lo sigue a donde va y construye un costado del artista que hasta el momento no se había visto. Hay sinceridad en esa cámara testigo, nada parece estar posado y su búsqueda termina por romper una pared de juicios de valor que le valieron a Juanse cuando salió a la luz su pasaje a la religión. Acá se certifica algo impensado: religión y rock and roll pueden convivir sin problemas. “Yo hago rock and roll y el rock and roll es mi evangelio”, dice Juanse sentado en el living de su casa. Su testimonio va a articular el hilo conductor a lo largo de toda la película.

En otra escena, Juanse va a saludar a su madre. Una mujer religiosa, también, pero con una mirada un poco más política y se trenzan en una discusión de teología bastante interesante. “Siempre fue muy fachista. Católico fachista”, dice la madre, mientras muestra una foto de Juanse en plena niñez. “Nada más lejos que la política en este asunto”, remata el cantante, haciendo alusión a la iglesia católica. Hay un momento para recordar lo que fue la vuelta de Los Ratones Paranoicos. La cámara capta cuando se vuelven a juntar en una sala los cuatro originales, que terminan de completarse con Pablo “Maldito" Memi, Pablo "Sarcófago" Cano y Rubén "Roy" Quiroga. “Con Ratones fue todo natural. La banda no está disuelta, es una relación que necesita de oxígeno”, se sincera Juanse, recordando lo que fue aquel regreso en el Hipódromo de Palermo en 2017.

El autor del “Rock del Gato”, “Yo quiero mi pedazo” y “Para Siempre”, entre otros hits, tenía que hacer algo más para terminar de congraciarse con Dios y con Jesús: conocer al Papa Francisco. Y hasta allá fue. Y Levy también. Solo y con su cámara. La primera escena de la llegada a Roma es la de su mánager agarrándose la cabeza porque Juanse no quiere hacer turismo. Nada de ir al Coliseo ni a la Fontana de Trevi, el objetivo era ir a Plaza San Pedro a esperar a Francisco. Sin ninguna otra cuestión en mente va y va, hasta que lo consigue. Saluda al Papa Francisco y le pide un favor para una comunidad religiosa a la que asiste. “Un solo favor. Yo voy a una comunidad en Piñeyro y obviamente muy pocos van a tener acceso para poder venir. Si puede mandar una bendición a la comunidad Jesús, pan de vida del Padre Abraham. Muchas gracias. Lo queremos mucho”.

A lo largo del documental la pregunta que surge es qué le termina de hacer click a Juanse en la cabeza para volcarse cien por ciento al catolicismo. Y la respuesta además de estar en dejar las drogas y el alcohol, aparece en la muerte de Spinetta. A quien Juanse, cuando el autor de “Muchacha Ojos de Papel” estaba enfermo, se encargó de llevarle a bendecir todos los días la botella de agua con la tenía que tomar la medicación. “Cuando se enfermó Luis Alberto se le acabó el mundo a Juanse. Ahí empieza a ir todos los domingos a misa para que Spinetta se salvara”, cuenta su pareja. “Luis Alberto ha cambiado mi mundo, lo ha transformado. Le ha dado sensibilidad a gente que en su vida hubiera esperado que le pueda llegar a atravesar un rayo luz”, completa el Juanse reconvertido, sin olvidarse del rocanrol y lo que cabe en su nave.

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